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lunes, 27 de julio de 2026

Cerrado Por...Entra y te lo cuento.

¡Hola, potingueras!
 
La semana pasada os decía que tenía cositas por publicar y que pretendía seguir haciéndolo a lo largo del verano. Hoy os digo que no.
 
Ese post salió porque lo programé unos días antes, y no tenía ni idea de lo que me deparaba la vida.
 
La semana pasada, ese mismo lunes, me tuve que despedir de Orión, el precioso gato que véis en la foto.
Hemos pasado juntos casi 10 años, y era un ser tremendamente único.
Quienes me conocíais más de cerca sabíais lo especial que era. 
 
Entre el duelo, el tener horarios de trabajo imposibles, el calor, el ruido del mundo, tengo la necesidad de desconectar un poco, así que voy a tomarme unas semanas para ubicarme y decidir qué quiero hacer.
 
No sé si publicaré algo a lo largo de agosto siquiera por Instagram que no sean stories (esas van en modo casi automático y por eso no me cuesta) Lo que me pida el cuerpo. 
Tampoco sé fecha exacta de vuelta ni si cuando vuelva cómo vaya a ser.
 
No puedo deciros mucho más. 
Espero que lo entendáis, y que también aprovechéis para descansar, hacer cosas que os apetezca, y disfrutar de los vuestros, sobre todo si son animalitos. Ellos tienen menos veranos que nosotras, así que dadles mucho cariño  
Abrazadlos mucho, pasad tiempo de calidad con ellos, y hacedles millones de fotos y vídeos.
 
Que tengáis un buen verano.
Nos vemos a la vuelta.
Un abrazo. 

miércoles, 15 de octubre de 2025

Miss Potingues Confidential: De excedencia bloguera.

¡Hola, potingueras!
 
Llevo tiempo queriendo publicar este post, y lo cierto es que no me resulta fácil.
 
Hace casi 16 años abrí este blog con un aire más de juego que de promesa, y se ha convertido en una parte muy importante de mi historia personal. Me ha permitido vivir cosas que jamás hubiera soñado y conocer a personas maravillosas que, de otra forma, dudo que se hubieran cruzado en mi camino. 
 
Durante mucho tiempo, he publicado con ilusión, con ganas, y con la compañía de mis compañeras. He tenido etapas en las que las ganas o el tiempo no han estado a favor y me he tomado descansos, pero esta vez siento que es diferente.
 
Todo en esta vida tiene una fecha de caducidad. Todo tiene un principio y un final, y, aunque me cueste decirlo, porque realmente ni yo misma sé si esto es un adiós o un hasta la vista, creo que sí hay un fin de etapa. De una etapa larga y bonita de mi vida en la que esto tenía un sentido, pero cada día que pasa me lo cuestiono más. Creo que es un libro que he leído muchas veces con mucho cariño, pero que necesita descansar un tiempo en la estantería, cerradito, acumulando polvo, hasta decidir si lo abro de nuevo, si le cambio las tapas, o si le doy boleto.
 
Me sigue gustando la cosmética y el maquillaje, sigo probando y experimentando, pero estoy en un momento más pausado en ese sentido. Yo misma encuentro mi relación actual con este mundillo como era antes de tener el blog, pero con todo el conocimiento añadido que me han dado esos años de experiencia.
 
Antes devoraba blogs, buscaba información, compartía,...había una energía que ya no encuentro, ni en mí, ni en el entorno en general. Me sigue gustando ver los vídeos de las compañeras, sus feeds en Instagram, y sus publicaciones, pero desde otro punto, desde el de una consumidora más al uso.
 
Creo que, cuando tú eres capaz de percibir que has cambiado a nivel interno, el cambio externo es necesario. Y mi cambio externo es que necesito dejar de publicar en el blog.
Al menos, por un tiempo. 
 
También, obviamente, influyen temas personales. No sólo es la evolución personal de cada una y su vivencia, sino el momento vital que está atravesando y a qué necesita prestarle atención. 
 
Repito, no sé si el parón será definitivo, si en algún momento me apetecerá contaros algo por aquí, si volveré con otras historias diferentes, si le cambiaré el nombre al blog, si me volveré rubia (improbable),...No lo sé. Necesito mi tiempo y observarme a ver qué es lo que quiero hacer con este espacio. Ahora mismo, lo único que me deja en paz es ser honesta con vosotras y contaros esto.  
 
Necesito esa energía para centrarme en otros asuntos que requieren mi atención y/o que simplemente despiertan más mi curiosidad y mis ganas en este momento. 
 
De momento, el blog seguirá abierto, podéis seguir viendo y comentando los post, el e-mail sigue activo, y yo me iré pasando para responderos. También estoy en Instagram, y quizá por allí publique alguna cosilla de tanto en cuanto. Estad atentas, porque será el medio donde habrá más interacción, aunque también haya cambios. 
 
Gracias por acompañarme en este viaje, gracias por todo vuestro apoyo, y gracias por los momentos compartidos. No es un adiós, es un hasta que la vida nos vuelva a encontrar.
Si en algún momento decido cerrar definitivamente el blog, os haré un nuevo post para avisarlo.
De momento, me cojo una excedencia sin fecha de vuelta. 
 
Gracias.
Siempre gracias. 

miércoles, 25 de junio de 2025

Después del Krash...

¡Hola, potingueras!

Hoy vengo con un tema que según para quién puede ser sensible,  y quiero dejar muy claro que,  sobretodo,  está hecho desde el cariño hacia esas personas que una vez colaboraron con
Krash, que pusieron su ilusión y su creatividad a disposición de está marca y de quienes los seguimos, y que adquirimos un pedacito de su arte en forma de productos.
A todos ellos, gracias.

Creo que a día de hoy, quién más o menos anda por redes sociales dedicadas al maquillaje, se ha enterado de que la marca
Krash ha cerrado sus puertas, declarando concurso de acreedores,  y, al parecer (si nadie confirma no seré yo quien diga nada) en no muy buenos términos con algunos de sus trabajadores,  socios, y colaboradores.

Personalmente,  sólo he visto parte del contenido referente a este tema que ha subido parte de los afectados,  lo justo para saber lo que ha sucedido sin entrar en chisme. Considero que si alguien tiene algo que decir en caso de querer hacerlo son ellos.

De todas formas, si queréis saber un poquito más sobre qué ha sucedido y tener una perspectiva legal y jurídica sobre este asunto, os dejo aquí un video de Talos Abogados que me ha parecido respetuoso, claro,  cortito,  y muy informativo.

Volviendo a la posición de los influencers afectados, ese malestar y ese poso de dolor se transmite a quienes los seguimos y nos pone en duda sobre qué hacer con los productos que se crearon en esas colaboraciones, que compramos y usamos con tanto cariño, y que ahora miramos con compasión y nostalgia.

Quizá mi decisión sea o no compartida,  pero yo los voy a seguir usando y guardando con mucho cariño,  porque los compré por esas personas que cada día nos regalan su tiempo y su trabajo, que nos inspiran, y nos acompañan.
 
Voy a tomar el papel de esa madre/hermana/prima/amiga/etc que, tras tu ruptura con tu mejor amigo o tu novio, guarda ese objeto de recuerdo que tenias con él en común, y lo haré a hurtadillas,  sin decirte nada, tras sacarlo de la bolsa donde lo tiraste con toda la rabia del mundo, y lo voy a tener a buen recaudo hasta que llegue el día en el que eches de menos ese objeto y al verlo sólo te dé alegría por reencontrarte con él,  sin que aparezca ni una nube de
otro recuerdo que lo enturbie.

Entiendo que cada cuál decida qué hacer con esos productos.  Lo respeto y lo apoyo, porque cada uno gestiona su paz mental de la mejor forma posible que  puede y sabe. Pero a mí,  deshacerme de la paleta de
Mycrazymakeup con el pigmento Sakura, que supuso un salto brutal en cuanto a los pigmentos, o la paleta Prom Night, que no la creó Goty, pero yo me la compré por ella, porque me flipó todo lo que hacía con ella, o la brocha para polvos de Nuria Adraos,  que es MI brocha de polvos por excelencia,  o el colorete Bien De Brillo de la irreverente Cintigar, que es uno de mis coloretes favoritos en mi top 5, ... o más cosas que seguro se me olvidan porque las uso tanto que ni reparo en marca o color, se me hace bola abandonarlas, gente. Lo siento, pero no quiero, no puedo, y no voy a hacerlo. Y no creo que por ello les apoye menos. Al contrario.

Desde aquí,  si llegáis a leerlo, gracias.  Siento el mal momento,  todo esto pasará,  y vendrán cosas mejores. Estoy segura.

Y vosotras, ¿Os habíais enterado del tema?¿tenéis productos de la marca?¿qué vais a hacer con ellos, potingueras?

miércoles, 4 de junio de 2025

Miss Potingues Confidential: ¿La autenticidad se paga?

¡Hola, potingueras!
 
Ya me apetecía uno de estos post donde tocamos temas que tienen que ver con el mundo de los blogs y las redes, pero que no son el hilo central de los mismos. 
 
Ya os comenté que no iban a tener un emplazamiento fijo, sino que irían en función de ideas y tiempos propios. Y en estos meses he estado tremendamente ocupada con otras cosas, aunque el blog haya seguido su curso, e incluso haya incrementado su actividad (qué gran herramienta la programación)
 
El tema de hoy es algo muy subjetivo, porque, ¿qué es la autenticidad? Cada persona tiene su propio concepto de la misma, cada cuál responde a unos baremos, y es fácil meterse en jardines poco agradables. Por eso vamos a ser practicar la "escucha activa" aunque sea mientras leemos. Vamos a empaparnos bien de todo lo expuesto antes de emitir una opinión, y vamos a ser respetuosas con nuestra repuesta, estemos  o no de acuerdo con lo que encontremos aquí.
Es lo que soléis hacer, así que, relax, y a disfrutar.
 
¿Por qué me viene esta idea a la cabeza?
En realidad esto viene de observar mi cuenta de Instagram. Sí, vamos a hablar de IG en el blog, pero es que para daros la turra Instagram me parece que no es el sitio.
 
En mi cuenta expongo tanto temas de maquillaje como eventos de mi vida personal.
Esto lo llevo haciendo ya tiempo, porque también es mi espacio y todo tiene cabida. 
Sin embargo, he venido observando un comportamiento bastante curioso en los últimos meses, por no decir el último año. 
 
Mientras me he mantenido en "lo neutro" (maquillaje, belleza, gatos, deporte, viajes, salidas, eventos), todo era más o menos regular. Luego tuve una época en la que apenas publicaba nada en el feed, pero sí subía historias variopintas (casi todo memes), y más o menos igual.
Sin embargo, ahora estoy viendo ciertos cambios que me llaman la atención.
 
Últimamente mis publicaciones sobre adopción y derechos de los animales, injusticia social (sobre todo referida a violencia contra la mujer), feminismo, espiritualidad, medioambiente, y otros temas parecidos, he visto que, según la publicación, pueden subir o bajar suscriptores, y esto me hace plantearme la pregunta del encabezamiento de este post: ¿La autenticidad se paga?
 
Por autenticidad entendamos
el que una persona se pueda mostrar tal como es con todos sus intereses, coincidan o no con el hilo principal de su cuenta, y coincidan o no con las ideas de otras personas (siempre que se expresen desde el respeto y con respeto)
 
Partiendo de esa base, mientras soy "aséptica" o muestro una cara que queremos ver, en la que los problemas del mundo no existen porque no se mencionan, o no se sabe qué pienso al respecto porque no lo digo, todo es fantasía e ilusión, porque se me puede imaginar al gusto del personal. Pero cuando ya muestro qué me mueve por dentro, ya soy más incómoda, ya no te gusta, ya incluso caes mal (si te caigo mal por defender los derechos humanos, la mujer, la justicia, y los animales, me alegro, gracias)
 
No es que me preocupe (si lo hiciera, sería tan sencillo como dejar de mostrar esas ideas si quisiera el aplauso de cualquiera), pero me resulta llamativo en una cuenta pequeña como la mía y en la que puedo experimentar y observar. Porque estoy segura de que esto en cuentas mucho más grandes sucede a mucha más escala y a veces de forma muy desagradable. 
 
¿De verdad seguimos las cuentas de la gente que nos gusta, o seguimos las cuentas de la gente que nos imaginamos que nos gusta?¿Nos molestan las opiniones diferentes a las nuestras?¿Nos molesta que los influencers tengan opinión, sobre todo si no coincide con la tuya o es incómoda, polémica, reivindicativa, o toca temas sociales de los que te gustaría no saber nada?
 
Contadme, potingueras, preparo palomitas para leeros, porque a mí sí me interesa vuestra opinión. 

miércoles, 5 de marzo de 2025

Miss Potingues Confidential: ¿Qué pasa con los blogs?

¡Hola, potingueras!
 
Ante todo, gracias por el recibimiento de esta vieja-nueva sección, y del último-primer post que subí el mes pasado. Si no lo viste, te lo dejo aquí, porque el de hoy viene enlazado con él.

Se nos quedaron cositas en el tintero, y creo que hay que tocarlas, porque, si no, la mesa se nos queda coja de una pata, así, que,..

Empecemos por ahí, ¿qué pasa con los blogs?
 
No es algo nuevo. Desde hace unos años la presencia de los blogs como prescriptores de belleza (y de otros temas, pero aquí hablamos de belleza normalmente) ha ido bajando exponencialmente en relación inversa a la crecida de nuevas redes sociales, mucho más rápidas en cuanto a consumo, y con una tipología de consumo muy diferente. Y, antes de que os echéis al cuello, recordad que hemos venido a charlar y a leer relajadamente.

A mí me encanta Instagram, pero no soporto Tik Tok. Lo siento, no me va. Ya en su día fui muy criticada (e incluso apartada por algunas marcas) por no querer hacerme una cuenta de Twitter (ahora X) porque, simplemente, no me llamaba la atención. El tiempo, para mí, me dió la razón: aquello se convirtió en una contienda contínua de todos contra todos, y, lo siento, no quiero malos rollos gratuitos.

No digo que Tik Tok sea ni vaya a ser lo mismo. Simplemente, no me llama la atención. Y sí, sé que ahora mismo prácticamente decir esto es quedarte fuera del juego. Spoiler: los blogs, la mayoría de ellos, probablemente ya lo estemos, y no pasa nada. O, mejor dicho, a lo mejor ese juego asfixiante de ser el que más grita, más rápido, y más extravagante, más allá de si lo que expones conecta o no contigo, a algunas no nos va. Y no, tampoco digo que lo haga todo el mundo. Lo que digo es que, ahora mismo ser un soporte de comunicación está más cerca de Los Juegos del Hambre que de un prescriptor confiable en muchos casos. Al menos para un público muy concreto (generalmente, un público muy joven, pero quien de verdad maneja esos temas no soy yo, es mi amiga Noelia Cano, a.k.a. Gadirroja -4Ever lo serás, querida) También Viejaylibre (cuenta muy reflexiva que espero que en algún momento vuelva a estar activa haciéndomos darle una vuelta a las cosas)

Y tampoco digo que el blog sea lo mejor y Tik Tok lo peor, no. Creo que podemos convivir en armonía porque cada uno tiene un tipo de demanda y de público. No se trata de eso. Se trata de reivindicar el lugar del blog por el mérito del blog, no echando tierra encima a nadie, porque hay gente muy válida en esas plataformas (me gusten a mí más o menos, o a tí más o más)

Sin embargo, parece ser que, desde un punto de vista comercial, a unos medios se les ensalza a partir de cortarle la cabeza a otros. Matamos mosquitos a cañonazos, y así nos va.

Como blogger de belleza, he tenido la enorme suerte de conocer grandes marcas y estupendos productos gracias al blog y a ser prescriptora de belleza. Y, por supuesto, de tratar con excelentes profesionales y mejores personas. A todos ellos los guardo con cariño y con respeto. Y, por supuesto, entiendo que las tendencias de mercado cambian y que incluso, a veces, el tomar ciertas decisiones ni siquiera está en la mano de esas personas con las que tratas cada día. Es más, muchas veces ni ellas mismas están de acuerdo, pero los que mandan, mandan.

Puedo decir que casi siempre me he sentido valorada y respetada, he ido a mi ritmo, y he tenido una buena comunicación con ellos. Al menos en una gran parte del camino (los inicios fueron algo confusos y yo tampoco hice bien muchas cosas, pero estábamos todos aprendiendo) Y que, cuando no ha sido así, o he sentido que no encajaba la marca o el producto con el blog o conmigo, o que no podía darle la atención que pedía o merecía, he declinado la colaboración.
 
No podría estar más agradecida y más tranquila de las colaboraciones que he tenido, y que, muchas de ellas curiosamente, han ido desvaneciéndose al mismo ritmo al que yo no podía atender el blog ya en ese papel, con esa frecuencia, ni con ese ímpetu. Ahora mismo, y desde hace más de un año y medio, sabéis que dispongo de menos margen de tiempo para dedicarle al blog, y tal como son las tendencias de mercado en este punto, no sé si podría compaginar el blog con el resto de actividades que llevo a cabo, salvo que lo profesionalizara de verdad y me llevara un agente (esa figura que, cuando empecé, ni existía)

Volviendo a los blogs
, el medio escrito, tiene un público muy concreto. Un público que ha crecido con ellos, con la opción a consultar ese medio a su ritmo, tantas veces quiera, desde la posición más reflexiva que te ofrece la lectura frente al visionado audiovisual, desde la calma. Y ojo, que yo consumo mucho YT e IG, no sólo blogs.
 
Pero la calma no interesa salvo que te quiera vender una mascarilla relajante, un masaje, una terapia, o unas pastillitas para dormir. Si no, tu calma no me interesa. Me interesa sobreinformarte y que no te dé tiempo a pensar si quieres o no mi producto ni por qué, siempre que tu respuesta sea el desembolso económico.
Esa es la forma de funcionar de la publicidad y la comunicación hoy día, que no puedas llegar a activar la reflexión para que te tragues lo que a mí me interesa y saltes en la dirección que yo quiero.
 
Sin embargo, la calma, señores que ya han llegado a este punto del post ofendidísimos de la vida, es la nueva tendencia. Se NECESITA silencio, se necesita bajar el ritmo, se necesita tener una relación más amable con nuestro tiempo y con el aburrimiento que,¡oh, sorpresa!, también se necesita, por salud mental, y porque sin aburrimiento, sin vacío, ni la reflexión ni la creatividad tienen lugar. 
Porque esta sobreexposición nos está enfermando, y no lo digo yo, lo podéis comprobar leáis lo que leáis a poco que busquéis información fiable sobre el tema.
La calma, es una reivindicación.
La calma es un acto de rebeldía. 
 
Y la calma volverá. Y volveremos a leer. y a buscar en nuestros blogs favoritos recomendaciones, reflexiones, experiencias de personas que son como nosotras y con las que podemos conectar sin ese filtro de "me cae bien pero sé que en el fondo está vendiendo" que le colgamos por inercia a todos los influencers por sistema (y no siempre es justo) Quizá ese sea el siguiente tema a tratar en el siguiente post de esta serie. Si no se me ocurre otro o vaya usted a saber. Por qué somos tan injustas con aquellas personas que se ganan la vida probando productos y hablando de ellos.
 


¿Estaré yo por aquí cuando eso suceda? ¿Cuando la calma sea algo más coidiano y los blogs vuelvan a valorarse? No lo sé. No sé lo que va a tardar eso ni en qué andaré yo metida, pero si lo estoy, lo hablaremos.

Un poco largo e intenso, lo sé.
Ya me conocéis un poquito. Tengo cuerda para rato.

Contadme cositas, ¿echáis de menos los blogs?¿Os sentís saturadas de tanta sobreinformación?¿Habéis conectado más con las marcas con esta tendencia o por el contrario evitáis cada vez más este tipo de mensaje y huís de esas publicaciones?¿Atracción o rechazo?¿Rapidez o calma, potingueras?

miércoles, 5 de febrero de 2025

Miss Potingues Confidential: ¿Hemos desaparecido?

¡Hola, potingueras!
 
Recupero esta sección comoparte de un proyecto personal que me apetece compartir con vosotras.
 
Hace unos días os comentaba en Instagram que me apetecía realizar una serie de posts con una temática más calmada, más desde la visión de alguien que lleva mucho tiempo metida en el mundo de los blogs, las redes sociales, la cosmética y la belleza, pero que sigue conservando la esencia de una bitácora, de un diario personal. Más desde alguien que observa y reflexiona sobre ciertas cosas que le llaman la atención.
 
La idea es hablaros desde mi punto de vista, totalmente personal. Dentro de personal entran mi bagaje, mis gustos, y mi forma de entender el mundo, sobre lo que me genera interés en estos días relacionado con ese ambiente: qué pasa con los blogs, qué productos uso hasta el aburrimieno y no salen en el blog porque no son actualidad y por qué hacemos eso, qué sucede con ciertas marcas, qué pasa con ciertos públicos,...Reflexiones, al fin y al cabo que, quiero dejar claro, siempre planteo desde el respeto y la curiosidad, no como crítica. al menos, no como crítica destructiva.

Y como decía Shakira en una canción hace ya muchos años:
"Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo".
 
¿Hemos desaparecido como posibles consumidoras? 
De un tiempo a esta parte vengo observando cómo hay marcas que ya no veo en mi feed salvo por accidente. Marcas que conozco bien y que consumo y me interesan;sin embargo, parece que el interés por su parte hacia mí como consumidora potencial está mermado, desaparecido, o despistado.
Y creo que no es una cosa que me suceda sólo a mí.
 
Son marcas que no sólo sigo, sino que soy consumidora de sus productos desde ni me acuerdo, que incluso algunas de ellas han colaborado conmigo en algún momento, que he apoyado y promocionado (y sigo haciéndolo) en mis redes sin ningún problema porque creo en sus productos, los uso, los recomiendo, y hasta los compro como regalo cuando quiero que alguien cercano los descubra, y, sin embargo, no me aparecen sus publicaciones, no conozco a sus prescriptores, no sé qué están sacando al mercado,...no tengo ni idea de qué ha sido de ellas.
 
El motivo, quizá, es porque, cuando consigo encontrarme  con algo de estas marcas, descubro que quienes se han convertido en su rostro tienen un perfil con el que, en ocasiones, me cruzo y bien, pero nos aportamos poco, al menos, en principio (quizá un beauty boy de 20 años y yo un día nos ponemos a charlar y somos almas gemelas, pero nuestros perfiles no parecen encajar de primeras, por poner un ejemplo, aunque sigo a mucha gente joven, porque me interesa lo que se hace ahora y hay muchísimo talento entre las nuevas caras de la belleza y la moda)
Otras veces son perfiles con los que sí podría conectar, pero que simplemente no conozco.
 
Pero, por otro lado,...¿por qué no hay prescriptoras que ya conozco hace tiempo, con las que sí conecto, que llevan años trabajando, con perfiles muy profesionales y una gran capacidad de fidelización que tampoco sacan estos productos ya pese a haber demostrado su efectividad? Es más, ¿por qué esas prescriptoras que una vez fueron su plataforma han dejado de serlo?¿Por cumplir 35 años o superarlos?¿Es una cuestión de edad, de redes, de qué? Por que los productos que veo pueden interesar lo mismo a una chica de 20 que a una mujer de 50 (un aceite labial, por poner un ejemplo, es algo comúin a ambos rangos) 

Entendedme bien. Lo que yo me regunto es: ¿qué está sucediendo para que yo, consumidora (y prescriptora en según qué casos) durante años, ya no cuente como público objetivo cuando sus productos se siguen adaptando perfectamente a mis necesidades?¿Por qué no los veo entre los perfiles de youtubers o instagramers que sigo (y que muchas sí tienen una cuenta de Tik Tok activa, no echemos aquí la culpa a que lo que se lleva es la red del bailecito y que como no están allí no cuentan)?¿qué estrategia hay tras dar a conocer tu producto a un público, fidelizarlo 5-10 años, y después desaparecer?¿de verdad esa inversión es rentable?¿por qué no sigues atendiendo a un público al que ya tienes convencido, con lo que sacas para todos en general o creando nuevos productos que te generen ingresos adicionales? Son cosas que, como licenciada en publicidad, como blogger de belleza durante más de 15 años, y como persona curiosa por naturaleza, me llaman la atención.
 
No voy a entrar a debate sobre lo que hace fulano o mengano (probablemente, ni los conozco ni los sigo), o sobre qué criterios se usan para establecer unas directrices de envío de producto, o lo que está o no de moda,...Me da exactamente igual. Simplemente digo que da la impresión de que hay personas, o perfiles personales, que parece que ya no interesamos como consumidoras, y resulta muy chocante.
 
Desconozco si el público en esas otras redes, o los prescriptores que eligen en ellas generan ese movimiento publicitario-económico que compense, imagino que así será si lo están haciendo; pero también creo que dejar de lado a otro público que ya tienes ganado y que necesita muy poquito para seguir invirtiendo el dinerito en sus productos es poco amable y cuestionablemente inteligente (haciendo amigos, ya sabéis, lo siento si alguien se ofende, ya avisé que era mi opinión, y puede no gustarte, estás en tu derecho)

No estoy diciendo que todas las marcas funcionen así, pero muchas sí. En general, ahora mismo la publicidad funciona así, en plan embudo. Y a un público algo más reflexivo no nos gusta. La publicidad puede ser bonita, inteligente, divertida, amable, respetuosa, inclusiva, y generar ingresos. Pero la era fast food se cuela por todos los poros y transforma todo en eso, en comida basura. 

Podríamos echarle la culpa al medio, decir que los blogs o los canales de youtube están poco demandados actualmente como referencias o soportes publicitarios o de comunicación (en este tema entramos en otro momento, porque si no, esto se hace eterno, y conste que no estoy de acuerdo del todo), pero el caso es que no es cuestión de eso, porque, como os comentaba, hay creadoras de contenido muy grandes, con un público muy fiel, un gran engagement, con varias plataformas audiovisuales activas y atractivas que han dejado de recibir y mostrar los productos de estas marcas. Llamadme malpensada, pero,...¿estamos ante un caso de discriminación por edadismo?¿sólo interesas en un grupo si tienes menos de 30 y en otro si eres mucho más mayor de 50? Porque es lo que parece, y tiene un color pardusco muy feo.

He puesto como ejemplo al principio lo que me ha sucedido con algunas marcas que conozco, pero no como reclamación o crítica, sino como observación directa de algo que me ha llamado la atención. Y me llama la atención precisamente porque lo conozco. Y no por eso voy a dejar de seguir consumiendo y comprando sus productos, y de decir lo geniales que me parecen si me lo parecen; pero, ¿compraré menos? Sí, obviamente, para comenzar, porque no sé ni qué están sacando, y cuando dejas de saber de alguien llega un momento en que ya tu interés se va hacia otras opciones que encuentras más a menudo.
¿Que me gustaría enterarme de qué están haciendo de una forma más natural?, pues sí, porque, como he dicho antes, si no me interesaran, no me habría llamado la atención esta dinámica.
¿Que me gustaría sentir que les intereso como consumidora? También. A nadie le gusta sentirse excluido.
 
¿Tú qué opinas de todo esto?¿Te sientes reflejada en esta situación?¿A qué crees que se debe?
¡Comienza el debate, potingueras!

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Pasaba por aquí...

¡Hola, potingueras!
¿Cómo estáis?
 
Espero que hayáis tenido un bonito verano. Lamentablemente (para mí, porque el verano me encanta, yo nací en verano y me parece la época del año más libre y mágica de todas), se ternima ya mismo y llega el otoño (oh, qué sorpresa, gracias, Beatriz, si no nos lo dices ni nos enteramos)
 
Sorna aparte, quería pasar a saludar, saber cómo estáis, y contaros un poco -pero muy poco- cómo estoy yo. Bien, gracias.  Pero dejad que os explique.

Cuando me fui en julio, ya os comenté que andaba bastante saturada y que necesitaba un descanso. Lo cierto es que llevaba meses sobrepasada y el forzarme a crear las entradas de junio y julio fue el sprint final hacia la desconexión de blogs y redes sociales. De hecho, si me seguís en Instagram (cosa que os recomiendo y ahora sabréis por qué), habréis visto que, aunque en stories estoy activa y publico mucha tontería y mucha cosa curiosa, en cuanto a mi feed hay poco contenido, y todo de corte personal. 

Y es que lo necesitaba. Necesitaba mandar a Miss Potingues de vacaciones y que Beatriz ocupara su plaza, porque eso a veces pasa. Estamos más con la energía para los demás que para nosotras, y eso no es sano.

Este "silencio" me ha venido muy bien. De hecho, le he cogido tanto cariño que llevo como 2 semanas pensando si publico esta entrada o no, ni cuando, si ahora o dentro de un mes, o si cierro la persiana del todo. Estoy muy a gusto en mi espacio personal y tengo muchísimo más tiempo para hacer otras 200 cosas que ahora mismo me interesan y me motivan.

Entonces, si tan claro lo tienes, ¿Qué sentido tiene todo eso?
Ordenar mis ideas para empezar.

Para seguir, ¿tú dejarías una relación de 14 años de la noche a la mañana sin pensarte las cosas, sin daros un tiempo, o sin intentar alguna otra estrategia para ver si sigue habiendo algo, o ya sólo sois conocidos con pasado? Pues eso hago yo con el blog.

Nos hemos dado un precioso tiempo y ahora va cuando hay que establecer normas nuevas y ver hacia dónde va todo.

De momento, lo que he decidido es publicar sólo una vez a la semana, los miércoles. Puede que no todos los miércoles, aviso. De ahí la importancia de seguirme por Instagram, porque allí lo anunciaré cada vez que haya post nuevo.

Va a depender mucho de si tengo material preparado, qué material, si me ha dado tiempo con todas las actividades que llevo ahora mismo (incluída vida personal y rascado de panza oportuno cuando me plazca), si hay ganas y cuerpo esa semana,...

Tengo muchísimos productos por presentaros, regalos que me han llegado, colaboraciones con marcas, reflexiones, looks (menos, pero habrá), pero este verano no he tocado nada. Pero nada de nada.
Apenas me he maquillado, no he probado más que 2 o 3 productos nuevos, no he hecho fotos,...nada, descanso total, que era lo que quería. Así que va a ir todo según vaya cayendo y con mucha tranquilidad. Nos vamos a examinar de B1 de Fluir. A ver qué pasa.

De momento, la semana que viene, salvo imprevisto, tendréis los finiquitados de agosto y septiembre, juntitos y al retortero, con el mismo formato de post que en julio, más cómodo para todas.
 
Vamos a echar a rodar la bola, a ver qué pasa, si coge velocidad, si provoca un alud, o si se frena sola en algún momento. Como la vida misma, sobre la marcha.
Espero que me acompañéis. Y si decidís no hacerlo, gracias igualmente por vuestro tiempo y por haber llegado hasta aquí.

¡Un abrazo, potingueras!

viernes, 7 de enero de 2022

¿Qué pasa con los looks? (y con el blog, en general)

 ¡Hola, potingueras!

Hoy quiero hablaros un poquito del blog, de mí, de las publicaciones, de vosotras, de nosotras,...de todo y de nada.

Como ya os avisé a principios de diciembre, la frecuencia de publicaciones en el blog ha bajado, ha pasado de 3 post a la semana a dos, localizados los lunes y los viernes (o jueves)

De momento, en enero, y no sé hasta cuando, probablemente voy a mantener ese ritmo. Ya llevo una buena temporada en que dedico menos tiempo al blog y a las publicaciones. Tengo otros intereses, me apetece menos tirarme tantas horas como me paso pegada a la pantalla, y necesito equilibrar un poco la balanza para seguir sintiéndome a gusto compartiendo por este medio, y mantener la ilusión de esa publicación y el feedback que se genera.

No nos damos cuenta, pero cada publicación es un regalo que hacemos, todas las que publicamos, no sólo yo. Es un compartir, y conlleva un gasto de energía, no sólo de recursos materiales y temporales, sino también personales. Esto puede llevar al desgaste si no aprendemos a cuidarnos por el camino.

Habréis notado que el número de entradas dedicadas a looks ha bajado considerablemente.
No es que haya perdido el gusto por el maquillaje, ni mucho menos, pero esas publicaciones llevan muchísimo trabajo y tiempo detrás: de preparación, de creación, fotografía, volcado, edición, redacción, maquetación, y recogida y limpieza de utensilios y de piel. Os puedo decir que, de media, un post con reseña y 3 looks lleva más de 6 horas de trabajo. En diferentes días, además, con lo que cunde menos.
Y, por si fuera poco, para hacer un look, sobre todo si te sales de lo convencional, necesitas estar motivada, e inspirada, tener tiempo, y ganas, y no siempre es así, pero aprietas porque llega la publicación y quieres darlo todo. Y no. Si algo he aprendido en este último año ha sido a escucharme y a cuidarme, a darme mis tiempos y respetar y hacer respetar mis ritmos, dando o no las explicaciones que me apetezca o no dar. Y me encanta. Así que eso es lo que está sucediendo y va a seguir así, y de forma aún más evidente en el blog.

¿Qué quiero decir con esto?
Que ese tiempo que le dedicas a estar creando y maquillando, o haciendo y editando fotos, o redactando, se lo estás quitando a otra actividad, y hay que poner en la balanza las cosas, y entre esas cosas están tu tiempo y tu sentir.

Voy a seguir reseñando paletas y creando looks, pero con frecuencia libre, y no siempre los looks van a ir con una reseña, sino que a veces utilizaré productos que ya tengo y me apetece rescatar, pero no será algo semanal fijo. Será cuando me apetezca. Cuando sienta esa necesidad de crear y me pueda tomar mi tiempo para disfrutar del proceso y de los materiales utilizados.
Maquillarse es una actividad creativa y lúdica, y cuando fuerzas la máquina no es ni una cosa, ni otra, y te acabas quemando.

También puede suceder que en vez de publicar lunes y viernes publique lunes y jueves, o puede que incluso llegue un momento en que recupere 3 publicaciones semanales. Va a depender de calendario general, personal, comodidad para mí, fluidez,...llámalo X. Me lo estoy planteando.

2022 va a ser el año del fluir y el readaptarse a cada momento, así que bienvenidas al surf.

Gracias por vuestra atención y vuestra compañía.
Recordad que la forma de hacerme saber que estáis ahí son vuestros comentarios.
¡Un abrazo, potingueras!

viernes, 18 de septiembre de 2020

¿A quién te recuerda?

¡Hola, potingueras!

Hoy tenemos un post de reflexión potinguil. llevo tiempo pensando sobre este tema y me apetece compartir impresiones con vosotras.

Si me seguís un poquito en redes y blog, sabréis que uno de mis artículos favoritos de maquillaje son las paletas de sombras. Precisamente por esto, tengo una buena colección, y aunque obviamente no me hago con cada paleta que sale al mercado, sí que estoy al tanto de lo que hay y ha habido.

A lo largo del tiempo he venido observando que hay paletas que se lanzan como novedad y, en realidad, a mí me recuerdan a otras ya existentes. La mayoría de ellas son lejanas en el tiempo, pero no siempre sucede así. Vamos a concretar un poco con algunos ejemplos, y a sacar ideas sobre esto.

Hay dos paletas de Jeffrey Star que son un claro elemento de reciclaje de armonías de color en el tiempo. al menos, para mí.

La primera que me activó la alarma fue la Blue Blood, una bonita selección de tonos azules, verdes, y melocotón con una presentación muy llamativa. Al verla, se me fue la memoria automáticamente a la Calm Before The Storm de Sleek, paleta que yo tuve.


Otra más reciente es la Cremated (polémica donde las haya), que a mí me recuerda mucho a una zona amplia de una de las placas de sombras de la paleta 180 V3, uno de esos paletones de sombras que todas tuvimos en algún momento si estábamos en este mundillo del maquillaje sobre el 2008, más o menos.

No estoy diciendo que sean iguales, no lo son, pero hay parecidos obvios en la gama de color. Al menos, para mí.

Esto, lejos de molestarme, me parece estupendo, porque es una versión actualizada de una temática que ya conocimos y nos gustó más o menos. Muchas veces, estas paletas rememoran otras que fueron de edición limitada, o, simplemente, ya no existen en el mercado. A veces sí se da el caso de que sigan existiendo, como puede ser la paleta de Sleek, que la he visto en Maquillalia, pero con una fórmula mejorada, otros acabados, algunos tonos nuevos, ...etc.

Otra cosa curiosa es que, si nos fijamos en la placa de sombras de abajo de la paleta de 180 sombras V.3 veremos que hay muchos tonos pastel, justo la tendencia de este año. Curioso cuanto menos. 


En otras ocasiones no es tan evidente ese efecto revival, pero los hay si queremos buscarlos.
Por ejemplo, la paleta Born To Run de Urban Decay a mí me recuerda mucho a una de mis paletas favoritas de Sleek, On The Horizon.


De nuevo, no son iguales, y, de nuevo, las calidades, acabados, y demás, difieren según la marca.
Para mí, la de UD es una versión más actualizada, ampliada, y mejorada de la On The Horizon, pero echo en falta el verde mate y el azulón de la paleta de Sleek. en este caso, podríamos decir que se dan un aire, pero más de lejos.

Hay muchos más ejemplos, por supuesto, pero estos son los primeros que me vienen a la cabeza.

Personalmente, me encantaría que algunas paletas volvieran a estar disponibles con fórmulas y acabados más adaptados a los gustos actuales. Muchas veces no nos deshacemos de ciertas paletas por cuestiones sentimentales, porque nos gusta su historia de color, aunque ya no las vayamos a utilizar porque están mucho más que caducadas y nos arriesgamos a poner en peligro la salud de nuestra piel y nuestros ojos, y tenerlas de nuevo disponibles sería la excusa perfecta para retirarlas definitivamente.

Ojo, que no me estoy refiriendo a las versiones de paletas que emulan unas a otras y salen con diferencia de semanas o meses al mercado, lo que solemos llamar dupes, no, me refiero a paletas que tienen entre sí al menos 4 o 5 años, como poco, de separación entre ellas.

¿Habéis observado esto con alguna paleta de sombras?¿Qué paletas creéis que evocan a otras mucho más antiguas en el tiempo?¿Qué paletas os gustaría que volvieran al mercado con fórmulas mejoradas, potingueras?

lunes, 7 de octubre de 2019

Tenemos que hablar...


¡Hola, potingueras!  

Mientras escribo esta entrada, no tengo claro que vaya a ver la luz, o cómo va a terminar el asunto, pero algo se mueve, y creo que es momento de hablar con vosotras sobre nuestra relación.

Desde hace meses, y cuando digo meses me refiero a que verbalicé lo que ahora os voy a decir allá por marzo de este año a mis personas más cercanas, me estoy planteando qué hacer con el blog.

Puede que algunas cosas de las que os voy a comentar en este escrito os sorprendan, que no lo hagan, que os esté pasando también, que no os las imaginábais, o que incluso dejan al descubierto más información de lo políticamente correcto y que os lleve a preguntaros muchas cosas, y a imaginaros otras. Sólo os pido paciencia, porque va a ser un texto largo,  y calma, porque todo acaba adquiriendo su propia forma. Voy a intentar ser lo más abierta y honesta que pueda, porque tampoco es que hablemos de certezas, sino de una visión muy personal de algunos asuntos, y eso es terreno resbaladizo, porque es muy subjetivo, así que os ruego el máximo respeto.

Llevo con este blog casi 10 años, y durante ese periodo han sucedido muchísimas cosas en las que no voy a entrar en este momento, pero lo que sí es importante tener en cuenta es que, cuando llevas mucho tiempo haciendo algo, llega un momento en que un click salta, y empiezas a ver la película desde otro prisma. Te das cuenta de que hay rutinas automatizadas y aceptadas, por tí, y por el resto de compañeras y seguidoras, corrientes de cambio por las que a veces te dejas arrastrar y otras pataleas como si te fuera la vida en ello, y ciertas dinámicas que o te abren caminos, o te hacen bajarte del burro, y crear uno propio, te siga alguien o no. Incluso, puede que busques un camino solitario por algún tiempo para saber dónde estás, y qué quieres hacer, o dejar de hacer.

Como sabéis, en mayo cambié la frecuencia de publicación, en verano volví a hacerlo, y en septiembre volví a la de mayo. Sin embargo, puestas a tirar de la manta, debéis saber que todo lo que habéis estado viendo en el blog tras el post del 1 de julio hasta la fecha, exceptuando el último Miss Finiquitados, y la entrada del viernes pasado, era material preparado y programado hasta esa primera semana de julio, salvo matices que haya ido pudiendo encontrar en estos meses en los productos reseñados en septiembre, y que he editado antes de publicar. Lo que tiene hacerse borradores y luego maquetarlos para salir, pero el grueso estaba hecho.

El motivo es que necesitaba tiempo, necesitaba descansar, necesitaba desconectar, necesitaba entender y sanar mi relación con el maquillaje, la cosmética, y mi blog, porque, si bien sigue siendo algo que me mueve y me gusta, el cómo se están desarrollando los acontecimientos últimamente había enturbiado ese ambiente.

No es sólo que los blogs tengan menos movimiento, es que parece que cada vez todo va más deprisa y te arrastra, sin que tengas margen de maniobra, o creas que no lo tienes, y poco a poco te vas desconectando de aquello que te gusta, incluso en tu vida privada. Antes de que eso llegue, es mejor parar, respirar, y recapacitar.

Cada vez salen más y más productos, más marcas, y todo a más velocidad. Se nos hace normal que nos presenten las colecciones de navidad en octubre, sin ir más lejos.  ¿En serio? ¿No os patina? A mí me llega incluso ya a molestar, porque nos roban nuestro tiempo real, que es el ahora, no nos dan espacio para disfrutar de lo que ya tenemos, sino que además nos crean ansiedad por tener lo siguiente que sale, y si no lo posees y/o posteas rapidito -y por rapidito te doy de margen una semana-, cuando aparece en tus redes ya es algo que no está "caliente", y podemos estar hablando de algo que ha salido hace 7 días, que no te da casi ni tiempo a conocerlo.

Esa ansiedad no es buena, ni para el consumidor final, ni para las que nos dedicamos al mundo de la belleza, por el canal que sea (blogger, youtube, instagram, etc) Y no es buena porque en vez de ver las novedades como juguetes nuevos y atractivos que quieres descubrir y conocer, aprender a manejar, encontrarle sus trucos, y disfrutar de ellos, muchas veces te pones en modo máquina de análisis, en modo trabajo, y ese disfrute se pierde, porque no le dedicas ni un tiempo relajado, en el que el producto se va descubriendo de forma natural, y te va revelando virtudes y defectos, ni muchas veces el tiempo que te gustaría. Se vuelve frío, se evapora la emoción -no toda, obviamente, pero es una emoción moderada-. Todo, porque hay que revisarlo rápido, a fondo, hasta el último detalle, no sea que se te pase alguna peculiaridad y te pregunten y no sepas responder.
Basta. Basta a la autoexigencia y al exceso de exigencia externa; porque sí, hay gente que exige de más cuando te comenta, sobre todo en instagram, y no se molestan ni en pasar por la reseña del blog a ver si la información que piden está allí, o en tirar de google para averiguar un precio o una tienda cercana a su casa. Debemos marcar límites, sin culpa, con respeto, hacia nosotras mismas lo primero, y hacia los demás después, porque quien no se respeta a sí mismo, no respeta a los demás, y viceversa.

Todo esto, toda esta aceleración inducida del mercado, te acaba afectando, porque te gusta este mundillo, te gusta el maquillaje, te gusta la cosmética, y no te quieres perder nada, ni quieres que esas personas que te ceden su confianza a la hora de consultar tu blog se la pierdan, pero, seamos honestas, no es rentable.
No es rentable, para empezar, porque la gran mayoría de las que tenemos un blog lo hacemos por hobbie (que lo mismo si nos pagaran lo haríamos por trabajo, y ahí los parámetros cambian), y tampoco es rentable a la hora de realizar un post en condiciones, o lo que para mí lo es - en mi blog, cada una en el suyo es libre de hacer lo que quiera, y si le funciona me parece estupendo-.

Para mí, escribir 2 líneas de texto, tomadas del dossier de prensa para más señas, y poner 2 fotos, que además no son propias, no es un post para un blog. Es un anuncio. Repito, me parece bien quien lo haga, pero no es mi caso, porque ya que me hago un blog para compartir opinión y experiencias, lo mejor es empezar por una misma y contar la propia. Lo ideal es que en los comentarios se refleje la de quien lo lee, y generar una "conversación" que nos enriquezca a todas.

Para contar esa experiencia, se requiere tiempo. Tiempo de reprimirte de tocar el producto antes de sacar las fotos para que se vea nuevo e impoluto porque es más bonito que ya toqueteado, y eso a veces te genera cierta frustración -normalmente inconsciente, que se manifiesta cuando ya vas acumulando gotitas de lo mismo- porque no siempre puedes, o no te apetece, hacer las fotos según llega algo, y tienes otras cosas que atender y se puede postergar por días, semanas, o incluso meses (tengo paletas esperando reseña que llevan en mi casa un año, por ejemplo, unas tocadas, y otras no)
Esto ya es un condicionamiento que te acaba pasando factura, porque en términos normales, quien se compra algo que quiere probar, lo prueba, y punto. No se preocupa de fotos, de no romper el embalaje, de la luz, el ángulo, y el cómo presentarlo. Llega a casa, lo desenvuelve, y lo prueba, punto pelota.
Y lo peor es que es algo que se va apoderando de ti sin que te des cuenta, porque lo quieres sacar en el blog, porque te hace ilusión mostrarlo lo más bonito posible, porque quieres compartirlo en las mejores condiciones, como quien hace un regalo. Porque estamos regalado eso: ilusión, esfuerzo, trabajo, tiempo. Palabra clave, tiempo.

Tiempo de hacer las fotos, que no siempre tienes, de preparar el espacio, de volcarlas, de editarlas (cuando se te juntan 300 empiezas a hiperventilar) Tiempo de probar el producto, que no suele ser de 5 minutos ni de un día, precisamente, porque eso no es reseña, es impresión al tacto, y, como decía antes, no es lo mismo estar probando algo por gusto que porque te llegue y sea material para el blog.
No es que lo pruebes peor, no, y lo voy a explicar.
Lo mismo te compras un producto, o te regalan un cosmético, y le haces las fotos ya por inercia, pero no sabes si lo vas a reseñar o no, y lo vas incluyendo en tus rutinas, lo pruebas en modo consumidora no-blogger, con naturalidad, una naturalidad que cuando es "trabajo" - o tu mente lo categoriza como tal, cuando es material que ya identificas para el blog y tus redes-, se pierde o se difumina, y resulta que descubres algo que te gusta, o que te horroriza, y el sentarte a redactar es fluido, improvisado, no planificado, y vuelves a disfrutar de esa frescura de los comienzos, de cuando no había expectativas ni parrillas de programación, compromisos adquiridos -reales o imaginarios-, de cuando todo era más liviano y había menos mercadeo.

Tampoco perdamos de vista el tiempo de hacer looks, si se tercia, que cada uno de ellos te lleva una media de 2 horas, tiempo de redactar, de maquetar, de programar para que haya variedad en el blog y que todas las secciones estén atendidas. Tiempo de atender las redes sociales, incluyendo publicar y responder comentarios. Tiempo.
Tiempo que te robas. Tiempo que te pierdes.

Porque sí, estás haciendo algo que te gusta, porque te gusta y porque quieres, pero hay presión, más o menos, pero la hay, generalmente propia más que ajena, pero deja de publicar sin dar explicación, y verás qué pronto hay mensajes privados y rumorología sobre qué te está sucediendo.

Y ese tiempo, no lo recuperas. Por eso, te tienes que plantear si esa inversión de tiempo, de esfuerzo, de ganas, de ilusión, de querer compartir, te genera beneficios o déficit.

La comunicación es un acto generoso entre dos o más partes, voluntario, y que debe generar ganancia a todos los grupos o individuos implicados. Es dar y recibir. Pero si tienes la sensación de dar y no recibir, o de que lo que recibes no te está aportando lo suficiente como para que esa inversión de la que hablábamos se siga dando, hay que replantearse las cosas.

Por eso os he insistido tanto en que dejéis vuestros comentarios. Porque es muy bonito saber que te leen y que tu trabajo gusta, pero la única forma de que sepamos que hay alguien al otro lado es que dejéis unas palabras al final del post. Y por eso también es importante comentar en base al tema planteado en cada entrada, las preguntas finales, etc, porque así sabemos si el mensaje llega, cómo llega, a quién le llega, y poder actuar en consecuencia, mejorándolo para conseguir el objetivo y que ambas partes tengan una relación más fluida. Y aquí me voy a meter en un jardín, porque creo que también debemos prestar atención a si comentamos o no, y qué comentamos.

A veces, algunos de los comentarios que encontramos en los post se ve claramente que son por quedar bien, por dejar constancia de que alguien ha pasado y así forzar la visita de vuelta de cortesía y correspondiente comentario en su blog -algunas personas ya te lo indican directamente en sus palabras-.
Me he encontrado mucho de "¿qué hora es? manzanas traigo". Vamos, que no tiene coherencia lo que se plantea en el post de turno con el comentario que aparece, y eso te hace pensar en si realmente ese tiempo que le dedicas al blog, a hacer algo bonito, de calidad, interesante, algo que a ti te gustaría encontrar para distraerte o informarte, realmente llega, si se aprecia, si se valora, y si es suficiente el feedback que te deja como saldo. 

Otras veces, cuando lees ciertos comentarios te planteas si esa persona te lee por puro masoquismo. Son los del tipo: "no uso este tipo de producto (iluminador, labiales mate, sombras en crema, perfilador, whatever", "no me gustan los colores", "sólo utilizo labiales nude", "no me gustan los looks tan atrevidos",...y puedo seguir.
Una cosa es que, muy de vez en cuando, aparezca ese comentario en esa persona, porque no a todas nos gusta lo mismo, y es algo normal, no pasa nada; pero, cuando más del 90% de las veces que comentas en un blog es para decir que lo que te propone no te gusta,¿por qué sigues ahí?¿por qué te empeñas en transmitir esa negatividad en tus comentarios? ¿por qué visitas un lugar que no te gusta? Está claro que no es tu sitio, no dediques tu tiempo a algo que no te aporta y en lo que no aportas. Seguro que encuentras algún otro blog o canal más de tu gusto.

Hay que ser conscientes de que los blogs son sitios personales, y hay que respetar lo que ofrecen, más allá de que te guste a ti o no. Un creador de contenidos habla sobre lo que a él o ella le gusta, le mueve, y le motiva. El blog o canal se construye a su gusto y en base a su personalidad, no a la tuya, por muy borde que suene esto. Si de 10 veces que entras en ese blog, 8 es para decir que no te gusta, si no consigues disfrutar de lo que ofrece, hazte un favor a ti, y a los demás, y márchate. Busca aquello que sea más afín a ti. Quedarse en un lugar que no te da nada es como empeñarse en abrazar un cactus. Piénsalo.
Y si, por el motivo que sea quieres seguir ahí, el día -los días- que haya un post que no vaya contigo, pasa de largo, que por no comentar por sistema no se hunde el mundo. Es preferible un comentario menos que uno tras otro del estilo enanito gruñón (no me gusta, no me gusta, no me gusta...si no te gusta, no te lo comas)

Personalmente, si alguien decide no volver a este blog tras este post, simplemente le agradezco el apoyo prestado durante el tiempo que haya pasado por aquí, y le deseo que encuentre un lugar que de verdad le motive. O incluso, que se anime a crearlo, por qué no.

Como os decía al principio, este verano he medio descansado. Quizá debería haber cortado del todo y desconectar, porque a ver qué necesidad tengo yo de estar de vacaciones y permanecer pendiente de subir las fotos que toquen a instagram y otras redes sociales, pero es que tenía mucho material, y muy chulo, para verano (y si no lo habéis visto, es el momento), y que me gusta estar en contacto con vosotras y contaros qué productos he estado probando y cómo me ha ido con ellos, pero también es cierto que ha habido momentos en los que esa interacción me ha sobrado o se me ha hecho cuesta arriba, comentarios poco afortunados, o simplemente falta de ganas de compartir porque haya que hacer x publicaciones diarias si no quieres desaparecer. Vale, pues no se hacen. Se publica lo que apetece, cuando apetece, y si apetece. Si desapareces, es que quizá es lo que necesites, que tu tiempo ha terminado, y a otra cosa mariposa, que tampoco es tanto drama.

En este tiempo, he estado reorganizando ideas y material (que tengo por sacar lo que no os podéis imaginar), y tomando decisiones sobre cómo enfocar de nuevo el blog, y lo que se va a ir viendo. 
Ya podéis deducir que no estoy preparando una carta de despedida, sino de renovación. Al menos, en principio, pero sí que os puedo adelantar que las cosas van a cambiar.

Siento la necesidad de volver al origen, a publicar cuando me apetezca y porque me apetezca. De no depender de un planning -que me impongo yo-, ni de la "obligación" de que salga el post el día que toca. De no presionarme y de saltarme mis propias reglas. De fluir más, de disfrutar más. Que no es que no lo disfrute, pero cuando te marcas tanto las líneas de trabajo, a veces se hacen incómodas. Recuperar naturalidad, y para eso quizá necesite tiempo, más del habitual, o de vez en cuando desaparezca, sólo porque esté en otras cosas, como dedicándome a vivir.
Que no significa que deje de usar cosmética y maquillaje, sólo que lo mismo no tiene faceta pública, que lo haga en mi vida personal y privada sin más intención que la que puede tener alguien en la misma situación, pero que no tenga un canal o medio dedicado a la belleza.

Esto puede desencadenar que la frecuencia se mantenga, o que de repente no aparezca nada en unos días, semanas, o meses, sin aviso ni justificación. Puede pasar que haya secciones que desaparezcan, o que vean modificado el ritmo de aparición. Afecta a la forma de presentación de los productos, sobre todo en algunos casos, porque me estoy planteando nuevas fórmulas, aunque, en esencia, como va a ir todo según el enfoque que le quiera dar a cada post en concreto, habrá mucho que se mantenga igual, y algunos cambios que gustarán más o menos. Sólo os aviso, por si sucediera.

Los productos adquiridos por mí seguirán siendo el eje central del contenido del blog, sobre todo, en lo referente a las paletas de sombras (que tengo una atasco importante, y lo que está por venir), productos low cost de maquillaje, y looks. También os digo que habrá algunas presentaciones algo diferentes en este sentido que espero que os gusten. Vamos a ir experimentando, a ver si nos sentimos cómodas con los nuevos formatos, que convivirán con los ya conocidos. Quiero tratar productos semejantes de formas diferentes según el caso. Ya lo iréis viendo.

Me apetece también recuperar algunos post o temáticas que hoy se denominan Old School, esas entradas que entraban en nuestros bolsos y cajones y descubrían secretos -algunos, a voces- o curiosidades sobre nuestras preferencias o gustos, y que invitaban a que te apeteciera hacer tú algo parecido cuando lo veías o lo leías en el canal de alguna compañera. Muchas de ellas se transformaron en tags, y ya os digo que eso no lo voy a hacer, porque me resulta cansino y pesado, y porque compromete al otro. Si algún post os inspira y os apetece recrearlo, perfecto. Ahora, vamos a respetarnos y a recuperar la comunidad dando el crédito a quien le pertenece, mencionando a esa compañera que nos ha inspirado, nos conozca o no, nos comente o no, si la idea la sacaste de allí.
Creo que es algo que muy pocas hacemos y nos perjudica a todas el no practicarlo. Como gremio, hay pan para todos, y dar a conocer otros lugares que te agradan hace crecer el buen ambiente, ese medio, el tuyo, y la información y entretenimiento que nos brinda ese espacio. Algunas, por no decir la mayoría, además de ser blogueras o youtubers, somos seguidoras de alguien, consumimos blogs y vídeos, vamos a cuidar lo que nos nutre, tanto desde un perfil personal, como desde un perfil como creadoras de contenidos.

En cuanto a las colaboraciones, de momento van a seguir. 
Es un tema más complicado de lo que parece porque, aunque es muy goloso recibir productos de las marcas y tener acceso a novedades, no es gratuito, no son "regalos de las marcas", no os engañéis, ni engañéis a los demás, es material de trabajo, y hay una contraprestación a cambio: tu trabajo (como mínimo), tu tiempo, tu piel, y tu imagen. Ojo, que sí que hay veces que las marcas se marcan un detalle, pero cuando hacen estos envíos masivos de campaña, son eso, campañas, no regalitos porque les caigas mejor. Son empresas, no ONG's, y es totalmente lícito. Todas sabemos a qué jugamos.

No hay nada de malo en hacer colaboraciones, incluso si tu medio se nutre exclusivamente de ellas, pero, sobre todo en ese caso, puede llegar un momento en que te dé la sensación de que estás trabajando para X empresas por un sueldo en especie que no paga facturas. Si eso sucede, frena, reflexiona, y dale un giro.

A mí me gusta tener colaboraciones porque me permite conocer marcas y productos de una forma más profunda, y también a algunas personas estupendas, ya de paso, que son los contactos con dichas marcas. Sin embargo, la independencia es algo primordial para mí, y me gusta también crear contenido que no provenga de estas colaboraciones en primera instancia también.

Me he planteado incluso si dejar alguna, todas, o ninguna, y mientras a mí no me cause un estrés adicional, o considere que ocupan más espacio del que les quiero ceder, seguirán, porque también es contenido interesante para el blog, y de momento esto sigue. Mientras considere que hay un equilibrio entre estos dos tipos de material, y no me sienta presionada, interna o externamente, para proyectar estos post, continuarán las colaboraciones.

Actualmente estoy muy contenta con todas y cada una de las empresas que participan en mi blog.
Trabajo con empresas serias, respetuosas, que valoran lo que hago y que les gusta, y que jamás me dicen qué publicar, ni cómo, ni cuándo.
Obviamente, la puerta no está cerrada a nuevas colaboraciones, siempre que crea que encajan con lo que a mí me va bien. ¿Vosotras invitaríais a cualquiera a entrar en vuestra casa? Yo no. Pues esto es lo mismo. Esas colaboraciones seguirán mientras ambas partes creamos que tienen un valor suficiente y satisfactorio para todos. Vamos a ir sobre la marcha, despacito, y con buena letra. Y si alguien se baja del tren, pues hasta pronto, encantada, y mil gracias por todo.

Eso sí, vamos a jugar a no tener prisa, a intentar ir al día, y a no preocuparnos por sacar material que ya no es novedad. Debemos recuperar nuestro espacio y nuestro tiempo de disfrute, de jugar y practicar con los productos el tiempo que consideremos necesario, y de interesarnos o pasar de ellos en base a que el producto en sí nos llame, y no a su fecha de producción. Vamos a reclamar poder utilizar una paleta de sombras más de 5 días de edad sin saltar a la siguiente (que si seguimos el ritmo del mercado, esto es lo que sucedería), el poder seguirnos emocionando con ella aunque lleve un año en el mercado (si sigue a la venta, es por algo) y darnos cuenta de que lo mismo se parece un poco o un mucho a la que nos meten por los ojos cada vez que abres instagram y que va a salir en 3,2,1 como lo más de lo más que ha hecho la marca X, y que lo necesitas en tu vida (en tu vida podrás necesitar otras cosas, muy pocas en realidad, pero dudo que una paleta de sombras o una crema de manos con olor a frambuesa sea una de ellas)

Vamos a forzar la máquina y a hablar de los productos de Navidad en Navidad, y no el 31 de agosto, ni el 1 de octubre, ni en Halloween (y ya me estoy yendo tarde), y si para esa fecha ya no están, pues lo mismo hay que rebelarse y no sacarlos, porque ese corre-corre, ese vivir fuera del tiempo en el que estás, aunque sea por afición, genera cierto estrés, que sumado al de la vida propia, puede ser hasta nocivo. Que sí, que meter prisa es un recurso de venta, pero lo mismo es que me he cansado de que me vayan empujando hacia la caja registradora por sistema, y es mi forma de decir hasta aquí.

También vamos a usar cada canal para lo que es. El blog tendrá unos contenidos, e instagram otros, aunque instagram siempre va a ser un apoyo al blog, y nunca al revés. E Instagram sí nos da la opción de avisar de las las novedades, si es que nos apetece hacerlo, por ese aire de inmediatez que tiene.

Sé que este tipo de post en el que comentamos cómo será la nueva temporada se suele hacer a principio de septiembre, pero yo las cosas las hago a mi manera, y no tendría sentido anunciar estos cambios si luego me ciño a un timing ajeno.
Si me queréis acompañar, si algo de esto tiene sentido para vosotras, si os unís a esta rebelión seudosilenciosa pro-tiempo real, nos leemos muy prontito.
¿Cuándo? En principio, este miércoles. De momento hay muchos post preparados porque he tenido un extra de tiempo, de ganas, y de hiperactividad, pero os aviso de que puede haber variaciones para que, cuando lleguen, no os pillen de susto.

Vamos a ir haciendo lo que nos gusta cuando nos gusta, y cuando nos apetece, porque nos apetece. Y el día que eso cambie, se toma con naturalidad. Espero que te haya merecido la pena llegar hasta aquí. Y si no es mucho pedir, comenta, por favor, pero con sentido, y con afinidad.
¡Fluye, potinguera, fluye!
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