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miércoles, 25 de junio de 2025

Después del Krash...

¡Hola, potingueras!

Hoy vengo con un tema que según para quién puede ser sensible,  y quiero dejar muy claro que,  sobretodo,  está hecho desde el cariño hacia esas personas que una vez colaboraron con
Krash, que pusieron su ilusión y su creatividad a disposición de está marca y de quienes los seguimos, y que adquirimos un pedacito de su arte en forma de productos.
A todos ellos, gracias.

Creo que a día de hoy, quién más o menos anda por redes sociales dedicadas al maquillaje, se ha enterado de que la marca
Krash ha cerrado sus puertas, declarando concurso de acreedores,  y, al parecer (si nadie confirma no seré yo quien diga nada) en no muy buenos términos con algunos de sus trabajadores,  socios, y colaboradores.

Personalmente,  sólo he visto parte del contenido referente a este tema que ha subido parte de los afectados,  lo justo para saber lo que ha sucedido sin entrar en chisme. Considero que si alguien tiene algo que decir en caso de querer hacerlo son ellos.

De todas formas, si queréis saber un poquito más sobre qué ha sucedido y tener una perspectiva legal y jurídica sobre este asunto, os dejo aquí un video de Talos Abogados que me ha parecido respetuoso, claro,  cortito,  y muy informativo.

Volviendo a la posición de los influencers afectados, ese malestar y ese poso de dolor se transmite a quienes los seguimos y nos pone en duda sobre qué hacer con los productos que se crearon en esas colaboraciones, que compramos y usamos con tanto cariño, y que ahora miramos con compasión y nostalgia.

Quizá mi decisión sea o no compartida,  pero yo los voy a seguir usando y guardando con mucho cariño,  porque los compré por esas personas que cada día nos regalan su tiempo y su trabajo, que nos inspiran, y nos acompañan.
 
Voy a tomar el papel de esa madre/hermana/prima/amiga/etc que, tras tu ruptura con tu mejor amigo o tu novio, guarda ese objeto de recuerdo que tenias con él en común, y lo haré a hurtadillas,  sin decirte nada, tras sacarlo de la bolsa donde lo tiraste con toda la rabia del mundo, y lo voy a tener a buen recaudo hasta que llegue el día en el que eches de menos ese objeto y al verlo sólo te dé alegría por reencontrarte con él,  sin que aparezca ni una nube de
otro recuerdo que lo enturbie.

Entiendo que cada cuál decida qué hacer con esos productos.  Lo respeto y lo apoyo, porque cada uno gestiona su paz mental de la mejor forma posible que  puede y sabe. Pero a mí,  deshacerme de la paleta de
Mycrazymakeup con el pigmento Sakura, que supuso un salto brutal en cuanto a los pigmentos, o la paleta Prom Night, que no la creó Goty, pero yo me la compré por ella, porque me flipó todo lo que hacía con ella, o la brocha para polvos de Nuria Adraos,  que es MI brocha de polvos por excelencia,  o el colorete Bien De Brillo de la irreverente Cintigar, que es uno de mis coloretes favoritos en mi top 5, ... o más cosas que seguro se me olvidan porque las uso tanto que ni reparo en marca o color, se me hace bola abandonarlas, gente. Lo siento, pero no quiero, no puedo, y no voy a hacerlo. Y no creo que por ello les apoye menos. Al contrario.

Desde aquí,  si llegáis a leerlo, gracias.  Siento el mal momento,  todo esto pasará,  y vendrán cosas mejores. Estoy segura.

Y vosotras, ¿Os habíais enterado del tema?¿tenéis productos de la marca?¿qué vais a hacer con ellos, potingueras?

viernes, 18 de septiembre de 2020

¿A quién te recuerda?

¡Hola, potingueras!

Hoy tenemos un post de reflexión potinguil. llevo tiempo pensando sobre este tema y me apetece compartir impresiones con vosotras.

Si me seguís un poquito en redes y blog, sabréis que uno de mis artículos favoritos de maquillaje son las paletas de sombras. Precisamente por esto, tengo una buena colección, y aunque obviamente no me hago con cada paleta que sale al mercado, sí que estoy al tanto de lo que hay y ha habido.

A lo largo del tiempo he venido observando que hay paletas que se lanzan como novedad y, en realidad, a mí me recuerdan a otras ya existentes. La mayoría de ellas son lejanas en el tiempo, pero no siempre sucede así. Vamos a concretar un poco con algunos ejemplos, y a sacar ideas sobre esto.

Hay dos paletas de Jeffrey Star que son un claro elemento de reciclaje de armonías de color en el tiempo. al menos, para mí.

La primera que me activó la alarma fue la Blue Blood, una bonita selección de tonos azules, verdes, y melocotón con una presentación muy llamativa. Al verla, se me fue la memoria automáticamente a la Calm Before The Storm de Sleek, paleta que yo tuve.


Otra más reciente es la Cremated (polémica donde las haya), que a mí me recuerda mucho a una zona amplia de una de las placas de sombras de la paleta 180 V3, uno de esos paletones de sombras que todas tuvimos en algún momento si estábamos en este mundillo del maquillaje sobre el 2008, más o menos.

No estoy diciendo que sean iguales, no lo son, pero hay parecidos obvios en la gama de color. Al menos, para mí.

Esto, lejos de molestarme, me parece estupendo, porque es una versión actualizada de una temática que ya conocimos y nos gustó más o menos. Muchas veces, estas paletas rememoran otras que fueron de edición limitada, o, simplemente, ya no existen en el mercado. A veces sí se da el caso de que sigan existiendo, como puede ser la paleta de Sleek, que la he visto en Maquillalia, pero con una fórmula mejorada, otros acabados, algunos tonos nuevos, ...etc.

Otra cosa curiosa es que, si nos fijamos en la placa de sombras de abajo de la paleta de 180 sombras V.3 veremos que hay muchos tonos pastel, justo la tendencia de este año. Curioso cuanto menos. 


En otras ocasiones no es tan evidente ese efecto revival, pero los hay si queremos buscarlos.
Por ejemplo, la paleta Born To Run de Urban Decay a mí me recuerda mucho a una de mis paletas favoritas de Sleek, On The Horizon.


De nuevo, no son iguales, y, de nuevo, las calidades, acabados, y demás, difieren según la marca.
Para mí, la de UD es una versión más actualizada, ampliada, y mejorada de la On The Horizon, pero echo en falta el verde mate y el azulón de la paleta de Sleek. en este caso, podríamos decir que se dan un aire, pero más de lejos.

Hay muchos más ejemplos, por supuesto, pero estos son los primeros que me vienen a la cabeza.

Personalmente, me encantaría que algunas paletas volvieran a estar disponibles con fórmulas y acabados más adaptados a los gustos actuales. Muchas veces no nos deshacemos de ciertas paletas por cuestiones sentimentales, porque nos gusta su historia de color, aunque ya no las vayamos a utilizar porque están mucho más que caducadas y nos arriesgamos a poner en peligro la salud de nuestra piel y nuestros ojos, y tenerlas de nuevo disponibles sería la excusa perfecta para retirarlas definitivamente.

Ojo, que no me estoy refiriendo a las versiones de paletas que emulan unas a otras y salen con diferencia de semanas o meses al mercado, lo que solemos llamar dupes, no, me refiero a paletas que tienen entre sí al menos 4 o 5 años, como poco, de separación entre ellas.

¿Habéis observado esto con alguna paleta de sombras?¿Qué paletas creéis que evocan a otras mucho más antiguas en el tiempo?¿Qué paletas os gustaría que volvieran al mercado con fórmulas mejoradas, potingueras?

viernes, 3 de febrero de 2017

¿De verdad es Low Cost?

fuente
¡Hola, potingueras!

Hoy no os voy a hablar de ningún producto en concreto, pero sí os voy a plantear varias cuestiones sobre las que creo que deberíamos reflexionar a la hora de decidir si un producto es o no low cost, y me da la sensación de que me voy a meter en un jardín, a ver qué sale de esto.

¿Qué significa que un producto sea low cost?
En principio, low cost  se traduce por bajo coste, barato, pero el inglés impera y nos parece que algo de bajo precio tiene más caché y merece más respeto si le llamamos low cost en vez de decir que es barato porque, no nos engañemos, la asociación mental "caro =bueno versus barato = malo" sigue vigente en nuestros esquemas mentales; aunque, afortunadamente, cada vez somos más críticas, y vamos clasificando las cosas de otra forma.
Tocamos este tema en este post, y en este otro

También hay que tener en cuenta que los productos low cost de hoy no tienen nada que ver con los de hace 5 o 10 años, por ejemplo. De hecho, su cambio en calidades y oferta han obligado al resto del mercado a ponerse las pilas y ofrecer productos más competitivos si quieren seguir en el juego.


Desde mi punto de vista, el determinar si un producto cumple o no con la etiqueta low cost debe avenirse a ciestas condiciones, y no todos los precios son lo que parece, y las categorías se mezclan más de lo que nos creemos.


fuente
¿Cuándo comenzamos a considerar un producto low cost?
El gran marcador: El precio.
Para cada producto, hay un margen a partir del cuál consideramos si entra en categoría de low cost, precio medio, o high end (alta gama de toda la vida) Sin embargo, esa línea no es la misma para todo el mundo.

Mientras que para algunas personas una sombra de ojos de 5€ o 7€ está en su cajita de low cost, para mí, si pasa de 2.5-3€ a lo mejor ya no lo es, si me agarro sólo al precio. Luego veremos que esto tiene más chicha de la que parece. El precio es una cuestión relativa.

Si nos ceñimos a lo que nos cuesta el producto, a cuánto nos cobran por él al pasar por caja, la fórmula para conocer el valor económico que realmente tiene un producto se basa en multiplicar y en dividir. Me explico:

Multiplicar:
Si yo considero que una paleta que contiene 10 sombras y cuesta 50€ es cara, no puedo decir que una sombra de cueste 5€ sea low cost; porque, si yo comprara 10 sombras de ese precio, sería el equivalente a esa paleta que se sale de mi presupuesto, o de mi clasificación low cost; al menos, en base al precio como baremo.

fuente
Sobre productos que parecen económicos y no lo son, tenemos el ejemplo de los Lippie Stix de Colourpop, del que os hablé en este post, y que viene a decir lo siguiente:
Si tenemos en cuenta que cada Lippie Stix contiene un gramo de producto, y cuesta 5$; mientras que un labial, por término medio, tiene 4 gramos de producto, al echar cuentas, el precio real de un Lippie Stix, si tuviera un tamaño de venta similar al de la mayoría de los labiales del mercado, su precio sería de 20$, unos 18€ al cambio.

Para mí, un labial de 18€ no es, precisamente, low cost

Dividir:
Luego está la otra trampa, el no tener en cuenta las cantidades de producto de un envase a la hora de compararlo con otro.

Siguiendo con las sombras, no es lo mismo una sombra de 1 gramo de producto, que una de 3 gramos.
Del orden de 1 gramo, o poco más, tienen las de Coastal Scents, las de Sleek (que de un temita sobre ellas os hablé hace nada), las de Mac, ... No es lo mismo pagar 1€ que 18€ por la misma cantidad de producto.

Para saber si una sombra, o cualquier producto, economicamente hablando, es low cost, hay que sacar el precio medio por gramo de producto.
Las sombras de Inglot, por ejemplo, tienen de 2,5 a 3,5 gramos. Vamos a quedarnos en la media, 3 gramos. Para vuestra orientación, la mayoría de las sombras de 3,6 cm de diámero tienen unos 2,5 gramos de producto (Essence, Kiko, Accesorize, Flormar,...), pero la forma no es determinante. Las de Catrice cuadraditas suelen tener 3 gramos, y son bastante más pequeñitas en apariencia, Mirad las etiquetas.

Una sombra de Inglot, hasta donde recuerdo, porque hace eones que no compro ninguna, costaba unos 7€. Recordemos que, para mí, a partir de 3€ ya no era low cost en el ejemplo, si me baso sólo en el precio. Sin embargo, si echo cuentas, el gramo de producto me sale a 2,3€; por lo tanto, pese a pasarse del precio límite por unidad, sigue en la categoría low cost, si hablamos de precio por cantidad mínima de producto.

Volvemos a la necesidad de la comparativa, para desmitificar el precio de productos de alta gama, o de coste más elevado que la media, que no son tan caros como parece.

Aquí voy a recurrir a dos correctores que me encantan: el Instant Conceler de Clarins, y el Corrector Fluido Dress Me Perfect de Deborah Milano

El de Clarins es notablemente más caro que el segundo, ya que cuesta 26,50€ en su web oficial, aunque podemos encontrarlo más barato en otras perfumerías online, a unos 17,10€. 
El de Deborah Milano ronda los 8€.

Vamos a quedarnos con el precio más económico que hemos encontrado del de Clarins, 17€, y con el de Deborah Milano, 8€. A primera vista, el de Clarins cuesta el doble que el de Deborah Milano, fin.
Pues no.

El de Clarins contiene 15 ml, así que sale a poco más de 1€ el ml.
El de Deborah Milano contiene 6 ml, así que, ¡oh, sorpresa! ¡los dos son low cost! Es más, si nos ponemos muy puntillosas, hasta es ínfimamente más costoso el segundo que el primero.
Repito: echad cuentas, mirad cantidades, sacad el precio mínimo por gramo, que os váis a llevar sorpresas. 

Pero hay otras cuestiones a tener en cuenta, como calidades, uso que le vamos a dar al producto, textura y formato, confianza en la marca,...y seguro que a vosotras se os ocurre alguno más.

No todo lo barato es low cost, porque, a veces, lo barato sale caro simplemente por tener una calidad tan pésima que su uso se convierte en un fracaso, o en un sufrimiento.

Por ejemplo; las sombras de Essence son una lotería, lo mismo salen estupendas, que son una castaña pilonga, pero es más frecuente lo segundo. Con las de Inglot, no puedo decir lo mismo, ni con las de Colourpop, y eso que ninguna de las dos, si me baso en el precio por producto final está en categoría low cost, pero si recurro al precio por gramo, sí (las de Colourpop tienen 2 gramos de producto, y si me baso en la calidad, en el rendimiento que me dan, el acabado, y las comparo con otras de precio mucho mayor que me ofrecen lo mismo, sí son low cost.


fuente
Es importante determinar cuánto estamos dispuestas a pagar por determinados resultados. Más allá de si usaremos el producto a nivel profesional o personal, es realmente una cuestión de color, pigmentación, oxidación, adherencia, permanencia, si reseca o no, cómo se trabaja, cómo se desmaquillla, ...hasta cómo se mezcla.
No entro ya en formulaciones, porque esto se haría muy farragoso, pero también es una cuestión importante, sobre todo, si hablamos de tratamiento y de ciertas necesidades de la piel de cada cual.

También hay formatos que no tienen sentido
Por ejemplo, packagings tan rebuscados como poco prácticos que hacen inviable el total aprovechamiento del producto y, por lo tanto lo encarecen. 
¿No habéis tenido nunca que recortar un envase, a riesgo de vuestra propia integridad física, cuando creíais que ya se os había terminado el producto, y os habéis encontrado con que quedaba la mitad?
¿Y cuántas veces, precisamente por tener que sacarlo del envase original y tener una textura delicada se os ha estropeado antes de su total aprovechamiento?
A eso me refiero.

En otras ocasiones, el problema viene por el formato en combinación con la textura. No es lo mismo 10 gramos de producto en polvo prensado, que 10 gramos de producto en crema; por ejemplo, un colorete.

Hay que ser conscientes de que las texturas cremosas caducan antes, y de que los formatos grandes, a no ser que los uses mucho, no los vas a poder gastar antes de que se te estropee. Recuerda: el producto que tiras, también lo pagaste en su día.

Luego ya está el tema de la exclusividad del producto, del capricho, de la marca, y de mil variantes más. La subjetividad cuenta mucho a la hora de darle un valor final al producto, más allá de reglas de 3, divisiones, multiplicaciones, y comparativas. 



El post de hoy no trata de dar una clase de economía, ni de deciros lo que tenéis que comprar o no, que yo tampoco soy ejemplo en ese senido, ni pretendo serlo, sólo de analizar por o que estamos pagando de verdad, que creéis vuestros propios baremos, y vayáis con más información a la hora de valorar qué os interesa o qué no; o, mejor dicho, qué es lo que realmente cuesta lo que compras.
Aparte de todo esto, luego ya está el que te compense o no invertir en un producto o en otro, más allá de tamaño, precio, formato, textura, uso, etc.

Seguro que a vosotras se os ocurren muchos más ejemplos y variables a tener en cuenta, ¿Os animáis a compartirlos?¿Qué necesita un producto para que vosotras lo consideréis low cost, potingueras?

lunes, 8 de agosto de 2016

Contouring, Bronzing, & Draping. Formas de Construir tu rostro.

¡Hola, potingueras!

Últimamente tenemos tantas técnicas para esculpir, definir, resaltar, y explotar nuestros rasgos del rostro, que es fácil perderse. 

Curiosamente, pese a que llevamos un par de años, sobre todo éste último, con alguna de ellas en boga, no son técnicas nuevas, sino que vienen de muchos años atrás; concretamente, de los 70 y los 80, cuando el maquillador profesional Way Bandy comenzó a utilizarlas en algunas de sus clientas más conocidas como Diane Ross o Cher.
Así que no, el contouring no lo inventaron las Kardasian, no.

Pese a que no soy amiga de recetas, intentaré daros trucos para reconocer cuál es cuál, y cómo se llevan a cabo, pero sin entrar en cuestiones demasiado técnicas porque, para mí, el maquillaje es un medio de expresión, es algo fluido, y en cada piel hay una exigencia.


Imagen de Watercolor Kisses
Comenzamos por Bronzing o Bronceado.
Se trata de recrear el efecto de tono tostado y dorado que genera el sol al rozar nuestra piel en los meses de verano.

Lo ideal es usar tonos tierra, más o menos claros, más o menos oscuros, dependiendo de cómo sea nuestra piel, y buscar que el subtono sea cálido, que esté más cerca del rojizo que del gris.

El bronceador puede o no tener brillo, ser metalizado, contener partículas,...eso ya va al gusto. Particularmente, si quieres un look "besada por el sol" yo algo de brillo buscaría; pero es perfectamente válido el usar un bronceador mate si nos apetece.

Las zonas de aplicación son aquellas donde, de forma natural, nos rozaría el sol, pero buscando siempre un efecto favorecedor.

Por ejemplo:  aunque el sol te tueste el alto de las mejillas, el centro de la nariz, el centro de la frente si es abombadita y despejada, ...es decir, las zonas más prominentes del rostro (porque son las que antes encuentra), si tú no te ves favorecida con una nariz morena, ¡no te apliques el bronceador en esa zona! Es tan simple como eso. Jugar a ser el sol, pero sin la letra pequeña.

Esta técnica es ideal para subir un poquito el tono general del rostro, siempre que se haga sin estridencias.

¿Podemos usar el bronceador como colorete? Sí, y no. Sí, porque lo podemos utilizar por sí sólo, y queda perfectamente, además de que ocupa una zona común con el colorete; y no, si nos ceñimos a la definición estricta del uso del colorete que es "rubor", el color natural que adquiere nuestra piel cuando nos sonrojamos. Sonrojarse no suele ocurrir en tonos tierra, sino rojizos o rosados; pero también usamos coloretes naranjas y violetas, y no he visto a nadie poner el grito en el cielo por ello.
(Ya os lo advertí, todo es relativo)

¿Podemos usar el bronceador como contorneador? Te lo respondo en un momento.


Contorno e Iluminación. Fuente
Seguimos con la que, para mí, es la técnica más peliaguda de las tres que veremos hoy, el Contouring o Contorneado.

Teóricamente, esta técnica trata de crear profundidad en el rostro, aprovechando los relieves propios del mismo, hundiendo un poco más aquellas zonas que, por naturaleza, tienden a la concavidad (laterales de la nariz, bajo pómulo o bajo mejillas -depende de tu estructura y gustos-, quijada, etc)
Suele ir acompañada de la técnica de iluminación, aunque no siempre. Es la misma técnica pictórica del claroscuro, y se trata de generar sombras y zonas de hundimiento de forma que quede lo más natural posible.

Para conseguirlo, deberíamos utilzar un producto que, si bien suele tener un tono más o menos amarronado, necesita un subtono frío, de matiz grisáceo, para que ese efecto de sombra sea lo más realista posible. 
En teoría, esto funciona para cualquier tipo de piel, pero os podéis encontrar que las pieles doradas y las cálidas a veces necesitan tonos más neutros, o incluso, de matiz ligeramente cálido para no quedar extrañas. De entrada, id al frío, y, si no os gusta el efecto, matizad con tonos más neutros hasta encontrar ese efecto de sombra natural.

Por supuesto, el producto que utilicemos debe ser mate, y sólo mate. Lo que brilla se ve más, y nosotras tratamos de "esconder" algo con esta técnica.

Y aquí es donde viene la madre del cordero: ¿Podemos usar el bronceador como contorneador?
La respuesta podría ser la misma que la de la pregunta anterior: Sí, y no.

En realidad, si entendemos contornear como definir los rasgos, resaltar unas zonas en favor de otras,  mientras se respete lo de que la zona más oscura sea mate, contornear, lo que se dice contornear, más allá del tecnicismo, del mundo Kardasian, fotografía para vídeo y editorial publicitaria, instagram, y moda, se puede incluso "contornear" con dos coloretes, que es lo siguiente que vamos a ver ahora.
Así que, para calle, podríamos hacerlo, aunque no sea un contorneado ceñido a lo que parece una nueva orden de la que no se puede salir: si no es de matiz gris, no sirve para contornear. Cosa con la que yo no comulgo por varias razones.

La primera de ellas es que, para empezar, las reglas en maquillaje están para romperlas, y lo que hoy es norma, mañana ya no sirve. Todo es experimental y cada lienzo es diferente. Un matiz muy gris en una piel dorada, por ejemplo, puede quedar más artificial que un producto algo más cálido, por poner un ejemplo.

Aparte de que no todas las sombras "naturales" son grises. Si ir más lejos, fijáos de qué color es vuestra piel en el pliegue del ojo. Suele ser rojiza, y, sin embargo, sí denota profundidad. Hay muchas formas de crear esa sensación de relieve, y no todas tienen por qué ser grises. Pero lo de ser mate, sí me parece absolutamente necesario.

Sin embargo, pese a que podemos conseguir ese juego de luces y sombras sin un producto que cumpla con esa característica específica y técnica del contouring, siempre queda más técnico, y más perfecto, si a ese sombreado le damos un toquecito frío, ya usemos un producto marrón o rojizo para crear ese relieve, porque, combinándolo, queda mucho más natural, y más bonito.
Lo podéis comprobar simplemente mirándoos al espejo con una y otra técnica, con o sin toque de gris (ligero, por favor) Mientras que, de frente, sí puede dar sensación de contorneado, sin ese toque frío, de perfil, se puede ver más bronceado que contorneado, propiamente dicho. Sin embargo, con él, de perfil siempre seguimos notando sensación de cierto "hundimiento".

Es decir, como poderse hacer, se puede, pero, cuanto más azúcar, más dulce.

Podéis echarle un vistazo a estos dos post, uno de Watercolor Kisses, de quien es la imagen, y otro de QuinnFace muy interesantes al respecto.
Están en inglés, así que es un buen momento para repasar el idioma. Aprovechemos el tiempo.


Imagen de Marc Jacobs
¿Qué es el Draping? Es algo tan simple como el crear relieve mediante el uso de dos coloretes.

¿De verdad a alguien le parece esto nuevo? porque tampoco lo es, y también viene muy de atrás. Yo lo llevo haciendo toda la vida, y supongo que, como yo, miles de mujeres en el mundo desde hace décadas.

Lo que sucede es que hay gente muy avispada que está aprovechando el tirón de las técnicas de rostro, y la ha rescatado de entre los "muertos", o, por lo menos, la ha puesto de nuevo en la palestra. Sí, con la excusa de vender sus nuevos coloretes dúo, de acuerdo, pero me parece muy lícito.

Hablo de Marc Jacobs, por si alguien se ha perdido.

También podríamos decir que es un tipo de "contorneado", o resaltado, puesto que realza relieves, pero no es el Contouring técnico, de matiz gris, etc. Es algo mucho más natural, y más sencillo de hacer, porque un par de coloretes tenemos todas.

A mi modo de ver, es de las técnicas más favorecedoras que hay en cuanto a resaltar el rostro, porque podemos subir la calidez de una piel, o recrear su frialdad nívea, sin la presencia de tonos tierras o grises, aunque también es posible hacerlo con coloretes marrones si os apetece, por qué no; el maquillaje tiene mucho de experimento y de juego.

La idea es aplicar un colorete más claro en la zona más alta, más centrada (la manzanita de la mejilla, que decimos siempre), y otro por debajo, hacia el nacimiento del cabello, como si fuera un contorneado ancho y difuso.

¿Se puede hacer con dos coloretes satinados? Como poderse, se puede, pero el efecto de profundidad se pierde, tenedlo en cuenta. Yo elegiría un colorete mate para la parte baja, si no, sólo es mezclar coloretes, no hay Draping que valga, porque no hay un resalte de una zona sobre otra.

Y ahora va cuando yo os pregunto, ¿y a Johnny Depp, qué le hicieron? Ahí os lo dejo.

 


Espero que os haya resultado interesante. ¿Qué os parece esta selección de técnicas?¿Las conocías?¿Las usas?¿Algún detalle que se me haya escapado, potinguera?

sábado, 23 de abril de 2016

Los Platos Rotos Los Paga El Pobre

¡Hola, potingueras!

Hoy vengo a plantearos un debate que ya hemos tocado alguna vez, pero en el que me gustaría que os mojárais un poquito más de lo habitual.

Supongo que el título os despistará un poco, pero lo váis a entender enseguida. 
La idea que subyace es que, muchas veces, exigimos más a la parte contratante de la segunda parte, que es de la que menos deberíamos esperar de entrada, que a la que sí promete más. Me explico:

Cuando compramos un producto de determinado precio, tenemos una expectativa sobre él en base a ese coste. No siempre se corresponde la idea más caro = mejor o más barato = peor, por mucho que la publicidad nos quiera hacer creer lo contrario.

Sin embargo, confiemos o no en esto, suele suceder que, cuando comparamos dos productos destinados a lo mismo, solemos ser más críticas e implacables con el producto de menor coste, cuando, si nos ceñimos a esa teoría, es del que menos deberíamos esperar.


Además, el mismo argumento que justificamos en el producto caro, es la condena del barato por pura ley de compensación de conciencia y remordimiento de bolsillo. 

Por ejemplo, si tenemos dos paletas de sombras, que son prácticamente idénticas, y se comportan de la misma manera, a la que nos ha costado más dinero le perdonaremos que las sombras sean polvorientas "porque son muy bonitas y especiales" ,cosa que luego se demuestra que no es cierto, porque igual de especiales son las de la paleta barata, que son clavadas en color y acabado; pasaremos por alto que pigmenten poco porque "como uso prebase para todas las sombras, sean caras o baratas, no me importa" , aunque debería importar, uses o no esa prebase por costumbre o especificidad de tu piel, que la sombra tenga calidad suficiente como para sujetarse en el párpado, más allá de tus hábitos, para justificar su precio superior al de otra sombra que no lo hace y que es más económica; o cualquier otra cosa que se os ocurra.

Todo esto, por supuesto, es extrapolable a labiales, coloretes, o lavadoras. Me da igual el producto, la idea es la misma.

Sin embargo, si una sombra más barata se comporta igual (no agarra, no pigmenta, o es polvorienta), desenfundamos los cuchillos, y justificamos su ausencia de calidad en base a estos argumentos.
¿Cuántas veces habéis leído, oído, o incluso dicho "es malísima porque es polvorienta, no pigmenta, no dura, etc", cuando con otra paleta más cara que se comporta igual lo habéis pasado por alto? Yo también lo he hecho, no pasa nada. Todas tenemos un momento de ceguera transitoria.

No se trata de no decir que una paleta sea buena o mala por tal o cual característica, porque hay sombras que son polvorientas, pero son estupendas en cuanto a agarre, cremosidad, etc. Simplemente, no prensan bien. Otras, están bien prensadas, pero no hay forma de sacarles color. Incluso no se trata de condenar un producto que tiene una calidad baja si, aún así, nos gusta. Se trata de ser más justa, y de no condenar a un producto por ser más barato que otro que hace lo mismo siendo más caro, sólo por justificar el dolor de bolsillo que te supone reconocer que te has gastado el dinero en una castaña pilonga muy cara que, probablemente, tiene un equivalente más barato, igual de castañazo, que no te hubiera picado tanto en la cartera, y, sobre todo, en el orgullo.

Es como echarle la culpa a la amante de tu pareja porque él te haya fallado. Quien tiene que darte cuentas, si es que tiene que dártelas, es tu pareja, que es quien tiene un pacto y un compromiso contigo, no la otra persona (dos no jo...bailan, si uno no quiere)
Ergo, quien tiene que cumplir más expectativas es quien te ha prometido más, quien te ha convencido de hacer el mayor esfuerzo económico de inversión en un producto, descartando otras opciones más económicas, prometiendo mejor calidad, porque ha roto esa promesa.

Es más, ni siquiera hace falta comparativa, sino honestidad para reconocer cuándo un producto, caro o barato, no vale lo que cuesta, o no nos gusta, o nos ha decepcionado porque no es lo que esperábamos, más allá de su precio.

¿Qué opináis al respecto?¿Soléis caer mucho en esta doble moral de gastos?¿Creéis todo lo que os prometen las marcas, potingueras?


martes, 15 de septiembre de 2015

Pretty Day Clarins. Cambio de formato en su paleta de sombras.

¡Hola, potingueras!

Ayer estuvimos viendo las propuestas de maquillaje que nos lanza Clarins para este otoño, y algunos de los productos de los que yo estoy disfrutando de esa colección. 

Nos dejamos para hoy la Paleta de Sombras Pretty Day, porque hay varias cositas que quiero comentaros sobre ella, además de haceros una descripción de las sombras.

La Paleta de 5 Sombras 01 Pretty Day de Clarins está conformada por una armonía de 5 tonos naturales, de acabado mate en dos de ellas, y satinado en las otras tres.


Las sombras mates incluyen aceite de jojoba, y las satinadas tienen aceites de limnanthes alba, y de rosa mosqueta, además de tocoferol. Todos estos ingredientes están destinados a cuidar la piel del párpado, evitando su deshidratación.

Aunque lleven aceites, no esperéis sombras aceitosas, porque no es el caso. Más bien, al contrario, he notado un tacto incluso algo áspero en algunas de ellas, pero no me preocupa, porque la pigmentación es excelente, y la fijación muy buena.

Obviamente, eso lo achaco a la inclusión de estos ingredientes en su fórmula, y os puedo decir que, en mi opinión, pigmentan mejor que algunas sombras de otras paletas anteriores.

Encontramos una sombra vainilla mate, ideal para iluminar bajo el arco de la ceja, o corregir difuminados que se resisten:



Un rosa muy pálido satinado, ideal para looks en los que bsucamos sólo luz sin apenas color, o para iluminar ligeramente el lagrimal:


Un marrón dorado muy clarito satinado, de esos que visten sin maquillar, que son algo más oscuros que la propia piel:


Un marrón café mate super pigmentado que podemos usar tanto para crear profundidad en la cuenca, hacer un ahumado mate, o un delineado a ras de pestañas muy natural:


Y un marrón café muy parecido con un acabado satinado casi metalizado, ideal para hacer algún look nocturno potente, aunque la paleta se llame Pretty Day:


No es que las claras no pigmenten, es que yo soy muy blanca

Mañana os mostraré una propuesta de maquillaje realizada con las sombra de esta paletita, y algunos productos más de Clarins.

Esta paletita contiene un pincelito de dos cabos, uno de pelito, para aplicar sombras; y otro de espumilla, para difuminar.

 

El espejo viene insertado en el cartoncillo, y protegido por una lámina de plástico. 

Normalmente, en las otras paletas, sean cuartetos o sextetos, el separador era una especie de carcasa de plástico transparente semirígido que se adaptaba a la forma de las sombras. También solían aparecer dos pincelitos de espuma con formas diferentes (uno redondeado, y el otro puntiagudo), pero creo que, al menos en los pinceles, hemos ganado en el cambio.


La lámina de plástico, mientras no la quites,  protege el espejo; pero, una vez lo hagas, todo el polvito de las sombras se pegará a él (salvo que uses la cartulina de los looks como separador) Hay que elgir entre espejo protegido, o espejo útil.

Como siempre, a la paleta Pretty Day la acompaña la tarjetita de cartulina que os comentaba antes, con un par de propuestas de look.




El precio de la Paleta de 5 Sombras 01 Pretty Day de Clarins es de 48€, el mismo precio que los cuartetos de sombras que solemos encontrar en la marca.


Con respecto al packaging, tenemos que hablar largo y tendido, porque puede ser un análisis peliagudo.

Debemos tener en cuenta que las Paletas Pretty Day y Pretty Night se han creado pensando en un producto funcional y ligero para transportar en el bolso.

Aún así, hay detalles que creo que se podrían mejorar. 

Vamos a aprovechar para hacer una comparativa con el resto de paletas de la firma, y veamos si nos convence este nuevo formato de cara a otros posibles lanzamientos futuros de la marca.

Llama la atención que sea rectangular en vez de cuadrado, pero eso es algo que sucede de vez en cuando con las paletas de sombras de colección de Clarins, aunque suelen contener 6 colores, y no 5, como en esta ocasión.

Ya os he comentado el tema del espejo, la lámina protectora, y los pincelitos un poco antes, así que no me voy a repetir. 

Otra cosa que difiere entre las paletas anteriores y ésta es que la Pretty Day no trae funda de terciopelo. 


Tiene su lógica. La funda de terciopelo protege el metal, y, además, nos permite limpiar los dedazos que se quedan marcados sin rallarlo. Al ser la Pretty Day de cartón, no la necesita.

La cubierta es dorada, y de cartoncillo, asegurada con una gomilla elástica del mismo color.


A mi esto me descolocó por completo cuando recibí la paleta, porque estoy acostumbrada a las polveras metálicas con un cierre de gancho o click por presión de Clarins.


De acuerdo que han conseguido una paletita muy funcional, que se ha reducido el peso, y que, en el caso de que consigamos terminar la paleta de sombras Pretty Day nos dará menos pena tirar su envase a la basura llegado el caso; admito también que el menor peso de este nuevo formato hace más cómodo su transporte en el neceser del bolso y da menos miedo que se rompa o se ralle por una posible caída; y coincidimos en la idea de que, a nivel de compromiso ecosostenible, es menos costoso -creo- la elaboración y después posible tratamiento de resíduo de la paleta de cartoncillo que la de metal; pero a mi hay cabos que se me siguen quedando sueltos.

Para comenzar, está la cuestión de imagen.
Clarins está cambiando y se está adaptando a un público más joven, más actual, con una vida más activa (de ahí los formatos más ligeros) y más comprometido con el medio ambiente, pero no da la misma sensación de calidad y elegancia un envase de metal (más, si recordamos esa funda de terciopelo rojo), que uno de cartón, por mucho que lo pinten de dorado.

A nivel funcional, me quedaría con un formato más ligero que el de metal; pero, si me centro sólo en tema de imagen, creo que puede haber controversia entre las amantes de la firma que se identifican con esa elegancia y soberbia del packaging al que estamos acostumbradas, y las nuevas adeptas más a favor de envases más ligeros. Aquí hay para todos los gustos, y me gustaría que me diérais vuestra opinión al respecto en comentarios.

Aún así, lo que importa es el producto, lo que va dentro, de acuerdo; pero, ¿qué pasa con los costes y el precio final para el consumidor? Teniendo en cuenta que la funda de terciopelo se ha eliminado (un coste menos), y que el envase de cartón será, probablemente, más económico que el de metal, ¿por qué cuesta exactamente lo mismo esta reciente paleta de sombras que las anteriores de envase más lujoso? A mi entender, esta paleta debería ser algo más económica que las anteriores.
No me vale decir que incluye una sombra más, porque la paleta Garden Escape de la pasada primavera contiene 6 sombras, tiene envase metálico de Edición Limitada, su fundita de terciopelo, y cuesta también 48€.

Ahora, lo que de verdad me patina, me atormenta, me descuadra, y me cortocircuita es la gomilla. ¿Por qué ese sistema de cierre? Me parece muy cutre, no me pega con una marca tan elegante como Clarins. Le quita glamour a esta paleta. Es como ponerse un traje de noche con chanclas (sí, de las de plástico, con la tirilla del dedito)

Además, más allá de la estética -o antiestética-, las gomitas acaban estropeándose con el tiempo, las uses más, o las uses menos. Los hilos elásticos se acaban rompiendo, y la gomilla se transforma en una tira de tela triste que ni sujeta, ni queda bonita.


Si querían un envase de cartón, ¿por qué no han recurrido a un par de imanes en el interior, ocultos por el mismo papel del cartoncillo?

Marcas como Lorac (incluso sus imitaciones), The Balm, Benefit, o incluso Essence (colorete de unos 4€, por cierto) lo hacen constantemente y nos parecen envases hasta cucos y coquetuelos, y, nos inspiran más confianza en el envase porque se aseguran de que la paleta quede cerrada, encaje perfectamente en nuestros cajones de maquillaje sin relieves extra, y sabemos que ninguno de los elementos externos se acabará estropeando y dejando desprotegidas nuestras sombras.

Siento ser tan crítica con este formato, con esta paleta de sombras, y sobre todo, con esta marca, Clarins, a la que sabéis que adoro, pero, igual que les aplaudo lo que hacen bien, que es la mayoría de las cosas (sin ir más lejos, el cambio de formato de los Joli Rouge), creo que es justo darles un tirón de orejas y un par de sugerencias cuando creo que se equivocan.

Desde el cariño, señores de Clarins, así, no. Hay que pensarse el tema de formato-precio, y, sobre todo, ¡gomitas carpeteras, no!

¿A vosotras qué os parece esta paletita?¿Os gustan sus tonos?¿Os espero mñana para ver el look y cómo funcionan sus sombras?¿Qué opinión os merece el cambio de formato? ¡Se abre el debate, potingueras!

martes, 8 de septiembre de 2015

Sombritas de Wynie que me envió Iris, y reflexión: "Ahora que a todas nos gusta un brillo, ahora que nos ha conquistado la textura polvo-crema".

¡Hola, potingueras!

El título de hoy es largo, pero voy a aprovechar  la revisión de las sombritas que me envió Iris por mi cumpleaños para comentaros algunas impresiones sobre un hecho que está aconteciendo en el mundillo potinguil maquillístico desde hace unos meses a esta parte; sobre todo, durante este verano que se va marchando.

Para no liar la cosa, comencemos por el principio. Las sombras que me envió Iris:

Más de una vez os he mostrado sombras de Wynie y otras marcas (Easy Paris, Marlene Grace, Ivsty, Vera Valenti-Michaela Valenti, etc) con productos similares que podemos encontrar en bazares orientales de casi cualquier ciudad , y más de una vez os he comentado, sin ningún tipo de falso pudor, que, a mi, la mayoría de estas sombras me gustan, y me dan muy buen resultado, sobre todo las sombras mono.


La razón es muy simple: tienen una textura que parece crema, pigmentan muchísimo con un simple roce, y la transferencia de color suele ser absolutamente brutal. Muchas veces, dejan tiritando a otras marcas mucho más costosas y con mejor reputación, ganada a base de marketing.

No nos engañemos. En ocasiones, el mero hecho de invertir cierto capital en un producto nos hace mirarlo con mejores ojos que si nos hubiera salido más barato, más allá del resultado que nos dé.

Seamos sinceras, yo he probado y tenido sombras muy caras que me han parecido una castaña, y que, al principio, me hicieron vivir el espejismo de que me daban mejor resultado del que realmente ofrecian, pero pasado el enamoramiento inicial, y analizadas fríamente, me ha dado mucha pena reconocer que gasté demasiado dinero en algo que me pareció mejor de lo que era por pura ilusión. Y a ti también te ha pasado, y lo sabes. Otra cosa es que lo reconozcas, pero te ha pasado (confiesa, anda)


Sin embargo, cuando la inversión es menor, parece que lo que nos avergüenza es reconocer que nos gusta ese producto tan económico, pese a que supere con creces nuestras expectativas. 
El ser humano es maravilloso, complejo, y, a veces, bastante tontito (con amor) cuando se deja guiar por prejuicios (y todas tenemos algún prejuicio que nos la juega en algún momento de nuestra vida)

Pero, si somos objetivas, y es lo que me gustaría ser hoy, hay que reconocerle a cada cual sus méritos, y si una sombra es buena, es buena, más allá de lo que cueste, dónde se venda, y de la marca que le respalde.

Como estaréis viendo ya en las fotografías que accompañan a este post de corte reflexivo, Iris me envió 3 sombras mono, y una paletita. 

La sombra azul denim oscuro es de Wynie (09), y es prácticamente, crema prensada. Pigmenta tal como véis con un simple roce, sin apretar.; y en la transferencia es tal cual.


Aparte de que me encanta este color y este acabado cremoso y metalizado, es una sombra con carácter. A mi se me cayó al suelo antes de abrirla y sólo se astilló un pelín por los bordes.

De Marlene Grace no había probado ninguna, así que Iris me envió la 017, un precioso color coral semiperlado con reflejo dorado metalizado que pigmenta una barbaridad, y que, como colorete veraniego, no tiene precio.



Llegó algo perjudicada, pero con alcohol, un palillo, y una servilleta de papel, está totalmente recuperada.

La sombra verde oliva es la 043 de Marlene Grace, y tiene un reflejo dorado precioso.


Las de Marlene Grace no son tan impresionantemente cremosas como la de Wynie, pero tampoco andan cojas del todo en ese sentido.

Por otro lado, también me hizo llegar una paletita muy apañada con dos partes diferenciadas, dos quintetos repartidos entre sombras de corte marrón cobrizo, y sombras verdes variadas.


Es la Wynie 03 . Es una referencia que encontraréis en diferentes formatos, pero, viendo la paletita, seguro que la identificáis rápidamente.

En la parte marrón tenemos un marrón rosado cobrizo, un marrón cobre intenso, un marrón más bronce que cobre, y un marrón café que, sobre la piel, se torna algo más rojizo. Estas sombras son todas muy cremosas, y tienen un acabado metalizado.







En el centro, encontramos una sombra vainilla mate con una pigmentación impresionante. También resulta cremosa al tacto.



Respecto al área de los verdes, os diré que es una colección de 5 tonos preciosos. Aunque la central parezca blanca, deja un halo verdoso muy bonito que se ve más o menos verde según incida el ángulo de la luz. He intentado captarlo con la cámara, pero no he encontrado cómo reflejar del todo ese tono verdoso, pero algo se intuye.






El resto de sombras son: un verde lima de reflejo dorado, un oliva de reflejo dorado, un verde agua, y un verde esmeralda absolutamente cautivador.


Todas son cremosas, incluída la central, y todas tienen un acabado metalizado.

Continuando con la reflexión que introducía al principio, llevo meses viendo cómo diferentes marcas, unas más caras que otras, imitan la textura y el acabado de estas sombras. Me vienen a la cabeza, sin ir más lejos, las de Pierre René, o las de Colour-Pop (confieso que les tengo ganas a estas últimas), pero también me ha parecido que algunas de las colecciones veraniegas de Urban Decay y Mac se han sumado al carro con este tipo de sombras. Algunas son impresionantes, por cierto. No voy a entrar en tema de composición y calidades, porque habría mucho que rascar, y puede que se levantara alguna ampolla donde no se espera; ahora, refiriéndonos sólo a la textura, acabado, y cobertura que se consigue con este tipo de sombras...

...mi pregunta es la siguiente:
Ahora que todas hemos descubierto este tacto polvo-crema, esta pigmentación tan impresionante que parece pigmento prensado, y ese acabado tan metálico e hipnótico; ahora que ha llegado la "globalización" de este tipo de sombras y podemos encontrarlas low y high cost, ¿desaparecerá la expresión "parecen sombras de los chinos"?, ¿dejaremos de faltarles al respeto a estas sombras que han inspirado a estas grandes marcas y las miraremos de otra manera, más allá de que compremos una u otra marca?¿Tú qué opinas, potinguera?


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