jueves, 27 de julio de 2017

Ultra Satin Lip Colourpop: Reencuentro y Enamoramiento.

¡Hola, potingueras!

Hoy quiero hablaros de algunos labiales de Colourpop que han llegado recientemente a mi vida, y que me han hecho reconciliarme con una gama en concreto: Los Ultra Satin Lip.

Aunque también hay en este lote un Lippie Stix, y un Ultra Matte Lip, es esta gama la que ha representado mayor impacto en esta ocasión para mí, y es que me he dado cuenta de cómo tratamos a veces los productos en función del momento en el que estemos.

Los Ultra Satin Lip son una gama de labiales de Colourpop que tiene el mismo formato que los Ultra Matte Lip, y que salieron a la venta un tiempo después de estar la gama mate en el mercado.


En principio, tienen una textura muy parecida a sus hermanos mates, quizá algo más fluida, pero hay muy poca diferencia, y el aplicador es el mismo. Os hablé de ellos en esta entrada, pero, resumiendo, podríamos decir que los Ultra Satin Lip son:
- Labiales líquidos de larga duración y secado rápido,
- Textura fluida y manejable,
- Cobertura total,
- Cubren de una sola pasada (y normalmente, sin tener que volver a empapar el pincelito aplicador),
- Confortables en el labio,
- Acabado mate, o semi mate, según el caso,
- Transferencia mínima, pero la hay, aunque no se va a ronchones, ni lo pierdes todo al beber o comer, y permiten reaplicación (cosa que los mate suelen dar algo más de problema porque algunos parchean)
- No pegajosos, aunque da la sensación de que no terminan de secar del todo (por el efecto transferencia, pero no porque los notes en el labio más de lo que notarías cualquier labial, y no tanto como una barra de labios)

Tienen características muy buenas, pero debo admitir que cuando los conocí por primera vez, no fui justa con ellos, o creo ahora que no fue así, y la razón es que estaba cegada, porque no hay otra palabra que lo defina mejor, con los labiales de acabado mate, que acababa de descubrir.


Echando la vista atrás, y viendo cómo funcionan unos y otros, a día de hoy prefiero los Ultra Satin Lip por encima de los Ultra Matte Lip por muchas razones; sobre todo, porque no resecan, porque son más fáciles de aplicar y reaplicar, porque no hacen aguas, porque se van de forma natural, sin dejar una línea blanca en la mucosa o hacer parches, porque no se caen a bolitas, porque el acabado es mucho más bonito sobre el labio (tipo mate terciopelo), y porque, aunque transfieren, si prestas atención a un par de puntos, no te mancharás, y te durarán prácticamente todo el día.

El primer truco es, que una vez aplicado, retires el exceso posando suavemente un pañuelo de papel sobre los labios, sin presionar. Eso hará que el labial se asiente antes, que el acabado se matifique antes, y que no se escurra por comisuras y dientes.

El segundo, y más obvio, es que tengas cuidado de no tocarte los labios con las manos, porque al final nos tocamos después la cara y acabamos como un sioux en cuanto nos descuidamos.


Gracias a las promociones de Colourpop, tuve la oportunidad de hacerme con 3 minitallas de regalo de los Ultra Satin Lip, y, además, yo pedí dos labiales en talla completa de esta gama. Creía que eran los 3, pero porque no me dí cuenta de que Mama era Ultra Matte Lip.

Las minitallas son una cucada, y están genial tanto para viajar, para llevarlos en el bolso, y, sobre todo, para probar textura y color. 

Contienen 0,64 gramos (el de talla de venta contiene 3,2 gramos), y aunque la marca dice que sirven para 6 usos, ya os digo que les puedes dar muchos más, porque con una sola pasada te has maquillado el labio completo, salvo que tengas unos labios gordotes y grandes, que quizá necesites un poco más.

 
 

Yo me pedí, de los 5 que ofertaban, London Fog, Strip, y Dopey. Los otros dos eran Frick'n Frack, y Prim, y ambos los tengo.

Strip ha sido el experimento para mí, porque no tene un color que me llame de primeras. Es un nude tostado, algo anaranjado, quemado. Me noto un aspecto algo apagado cuando lo uso porque creo que en pieles algo cetrinas no funciona del todo bien, al menos, no en la mía, que parece medio asiática, pero tampoco puedo decir que me vea mal. Suelo combinarlo con looks denim, y el resultado me gusta.

 
 

Queda algo más grueso sobre el labio de lo que esperaba una vez se seca, pero no agrieta, ni envejece el labio. Tiene una forma de marcharse educada y natural que se agradece.

Dopey tiene un color rosa palo subido, de subtono frío gracias a un subtono malva muy muy muy sutil. Es discreto, elegante, pega con todo, y me parece un básico que hay que tener de fondo de armario.

 
 

London Fog es al que más uso he dado, y es que me apasiona su color. Es un rosa muy subido, de subtono fucsia, con un toque rojo en su pigmento. Con este hay que tener cuidado porque, al ser de un color más escandaloso, si nos pasamos, o nos rozamos, se nota más dónde no debe estar.

 
 

Le cuesta un poco más que a los otros dos secarse, pero a cambio es mucho más cómodo. Yo me lo llevé de boda, y os puedo decir que aguantó carros, carretas, banquete, y de todo. Sí, me retoqué, pero no llegó a irse del todo en ningún momento. Me lo compraría en formato de venta sin dudarlo.

Barracuda me lo compré por pura afición musical. Sí, el temazo Barracuda del grupo Heart me encanta, es una de las canciones de mi BSO personal, y como el color me parecía muy bonito, no vi inconveniente en darme el gustazo y el capricho.

 
 

La verdad es que me alegro mucho de haberme hecho con él. Es una especie de rosa amarronado, quemado, muy oscuro, pero sin llegar a pasarse. Es muy fácil de llevar, y me recuerda al Frick'n Frack, que es otro de mis básicos y Miss Favoritos de la firma, y que favorece a todo el mundo, pero en versión rosada, ¿un marsala rosado?
Elegante, versátil, fácil de combinar, cómodo, lo tiene todo. Lo vísteis aquí.


 

Femme es un labial que veo más invernal que el resto, pero me llamaba desde hace tiempo y me hice con él. Tiene un color entre rosa palo y lavanda, con cierto subtono grisáceo, apagado, frío, muy curioso.

 
 

Me parece muy femenino, y muy elegante, pero hay que saber combinarlo para que no te robe luz al rostro.

Todos estos labiales cumplen con las características que os he comentado al principio del post.

Llegamos a Mama, que pertenece a la gama Ultra Matte Lips. Esta gama no transfiere, y seca en acabado mate en cuestión de segundos, pero, a cambio, es bastante más seca la sensación sobre el labio, y unos salen mejor que otros; incluso los hay que se desconchan enteros, como Dr. M.

 
 

En este caso, Mama tiene un color naranja ladrillo-terracota quemado muy bonito, cálido y favorecedor. La textura es cremosa, más densita que la de los Ultra Satin Lip, pero manejable.
Cubre con una capa, y queda uniforme. Seca muy rápido, apenas da tiempo de reacción, y, al sonreir, agrieta un poco en el labio inferior.
Según va pasando el tiempo, se pierde en la zona de la mucosa, y se va deshaciendo en bolitas, así que no queda otra que aplicarlo sobre un labial cremoso para evitarlo. Os dejé trucos para resolver estos problemas con los Ultra Matte Lips aquí.

Es bonito, pero es una pena que tenga ese comportamiento.

También me hice con Wet, un Lippie Stix de acabado perlado, según la firma, y de un color muy extraño. Estaba rebajado, y lo iban a retirar, así que quise experimentar con él.

 
 
 

Es cremoso, cómodo, y no le encuentro purpurinas.
Sobre el labio, queda entre marrón, gris, y lavanda, dependiendo de qué luz le dé. Creo que puede ser interesante de cara a hacer mezclas, superponíendolo a otros, pero no es un labial que me seduzca. Además, es bastante transparente, amarillea los dientes, y apaga la piel.


Como dice el título, los Ultra Satin Lip son, para mí, de los labiales líquidos de Colourpop, de lo más recomendable que he probado hasta ahora. Con el truco del pañuelo, a mí me quedan bastante mates, y el que transfieran un poco no me supone ningún problema. 

¿Qué os ha parecido mi selección de labiales?¿Habéis probado los Ultra Satin Lip?¿Alguna fijación musical transformada en labial?¿Cuál es vuestro favorito, potingueras?

miércoles, 26 de julio de 2017

Strobing: Qué es, cómo se entiende hoy en día, y cómo la interpreto yo.

Fuente
¡Hola, potingueras!

Cuando hice el post sobre Bronzing, Contouring, y Draping, alguien me sugirió incluir el Strobing dentro de las técnicas de construcción del rostro, y le respondí que, para mí, no se correspondía con lo que ofrecen estas otras técnicas, y que por eso la había dejado fuera.

No es que no me guste el Strobing, que no es el caso, sino que, en mi opinión, una cosa es crear unos volúmenes que pueden o no existir, y otra es dar relieve a los que ya tenemos.

Sobre el Strobing, al menos sobre el que se entiende como tal hoy día, hay mucha polémica.

Por un lado, la escuela clásica identifica el Strobing como la técnica de iluminación que conocemos de toda la vida, y que consiste en aplicar iluminador en los puntos con más relieve del rostro que queremos resaltar; a saber: arco de cupido, puente de la nariz, arco de la ceja, sienes, y pómulos.
También puede aplicarse en otras zonas como la barbilla y la punta de la nariz, pero eso ya va en gustos. A mí, por ejemplo, no me gusta llevar la nariz como una bombilla, pero cada una es libre de brillar donde prefiera.
Y eso sería todo, en principio, pero hoy los tiempos adelantann que es una barbaridad, que decía Don Hilarión.


Fuente
En este punto, no voy a discutir con la escuela clásica, pero creo que el concepto es bastante más amplio, y lo desarrollaré en un rato.

También hay quien defiende que sólo se puede aplicar iluminador en facciones que ya tienen relieve, y que no es una técnica combinable con el Contouring, con lo cual discrepo totalmente.

Ciertamente, si una persona no tiene un pómulo pronunciado, va a lucir menos el iluminador que una que sí lo tenga, y pero le podemos falsear sus volúmenes naturales con el Contouring, y, en vez de aplicar un iluminador que se vea desde marte, usaremos uno más satinado, más natural, para crear una sensación de relieve conjugando las dos técnicas; ya que, de por sí, el Contouring admite una parte de iluminación complementaria que tiende a ser mate en sus orígenes, pero que, hoy por hoy, no tiene por qué serlo. Que quede más o menos contrastado y/o exagerado, ya depende de cómo lo apliques, y de si eliges un contorno muy oscuro, y un iluminador muy metálico, o de si optas por productos de acabado más natural.

Lo que hay que tener claro es que las dos técnicas son diferentes, y que, en principio, no se aplican a la vez, pero podría hacerse, siempre que sean comedidas para un resultado favorecedor.


Fuente
También podemos complementar el Bronzing y el Draping con el Strobing, siempre que sepamos lo que estamos haciendo, y donde hay que aplicar cada producto para obtener el resultado deseado. Si conoces la técnica, puedes hacer lo que quieras con un poco de maña.

Como os decía, hoy por hoy el Strobing ha tomado otra dimensión, y ya no se limita a aplicar puntos de luz en determinadas áreas, ni a que los tonos sean naturales. La tendencia es la de ampliar las zonas de aplicación, y jugar con diferentes intensidades y tonalidades para crear un espectáculo facial, un auténtico juego de luz en el rostro que, bien hecho, no deja aspecto "sudado". No se trata de aplicar un polvo iluminador por toda la cara, sino de saber dónde aplicar, y dónde parar.
El Strobing trata de crear luminosidad multidmensional.

Para este fin han salido también al mercado polvos para Strobing que, en muchos casos, son iluminadores sutilmente satinados, o incluso polvos compactos no mate, algo luminosos pero sin purpurinas, muy discretos. 
A  muchas les decepcionan como iluminadores, pero es que realmente lo son, y no lo son, tienen otra finalidad. Esos polvos están creados para ser usados como un polvo de sellado que aporte una iluminación extra y natural, en zonas como frente y mejillas, y servir de base para un toque de luz más potente en el alto del pómulo y sienes, por ejemplo.
Igual que aplicamos una prebase matificante en la zona T, ¿por qué no vamos a darle luz a la zona no-T?

Maravilloso trabajo de Angela Grigoryan @dirtymelodies
Es más, si somos más atrevidas aún, podemos jugar con el color, y sobre ese iluminador dorado o rosado claro, añadirle un toque verde, azul, lila, ...El maquillaje se hizo para jugar y experimentar, y hay auténticas maestras en este arte que nos dejan con la boca abierta cual túnel de metro con algunas propuestas que, obviamente, están preparadas para editoriales, pasarela, o redes sociales, pero no para calle.

No todo vale para todo el mundo, ni para cualquier momento, pero atendiendo a nuestros propios gustos, podemos conseguir un efecto glow muy bonito, y hasta natural, o casi, si acertamos con la aplicación, el producto, y el color.

Esta es mi reflexión sobre el Strobing en base a cómo he visto evolucionar técnicas y productos en los últimos dos años. No es ni la única visión del tema, ni tiene por qué ser la más acertada, pero es la mía, y como me pedísteis que la compartiera, ahí la tenéis.

He querido ser concisa, y espero que clara, en la explicación para que todo el mundo la entienda. Para aplicarla, sólo hay que utilizar el sentido común, y experimentar hasta dar con el uso que más se ajuste a nuestros gustos.
Podéis encontrar infinitas ideas en Instagram, sin ir más lejos. La imitación también es una forma de aprendizaje, siempre que no te quedes sólo ahí.

También os recomiendo visitar los blogs que os he dejado linkeados bajo cada imagen, y leer los post, porque son interesantes.

¿Qué os parece el Strobing?¿Conocéis esta técnica?¿La utilizáis?¿Compartimos puntos de vista, potingueras?

martes, 25 de julio de 2017

Cupuaçu, Cuidado Exótico y Goloso con Ziaja

¡Hola, potingueras!

Cuando me llegó a casa la línea Cupuazú de Ziaja, lo primero que pensé fue: ¿En serio esto es para verano?

Su olor a nuez caramelizada, eminentemente dulce, y las sensaciones que aportan la mayoría de sus productos, nutritivos y regenerantes, me hubieran encajado mejor en navidad, que parece que apetece más ducharse con olor a postre, que en pleno verano, que te sobra todo lo que no recuerde a agua, cítrico, y alguna que otra flor ligera.

La línea Cupuazú de Ziaja no es una edición limitada, estará disponible todo el año, así que podremos disfrutar de ella en el momento que más se adecue a nuestros gustos.

Está pensada para regenerar y suavizar la piel, mejorar su nivel de hidratación y elasticidad, y dejar un agradable y dulce aroma en el cuerpo, y en el baño.

Entre sus ingredientes principales se encuentran:
- Manteca de Cupuazú, que hidrata, nutre, regenera, y calma las irritaciones.  El cupuazú es un fruto que viene de la Amazonia brasileña, sabroso y excéntrico, que puede consumirse de varias formas (zumos, helados, chocolates, jaleas, cremas, y cosméticos) Es antioxidante y contiene hierro, fósforo, fibra, proteínas, y vitaminas C y Bs.

-Un cóctel de lípidos compuesto por aceite de macadamia, aceite de nuez de Brasil, y manteca de karité, regeneradores y nutritivos, 

- D-Panthenol, que calma las irritaciones, hidrata, suaviza, y mejora la elasticidad de la piel.

- DHA o dihidroxiacetona para el primer producto autobronceador de la marca Ziaja. Trabaja en la superficie de la piel, y proporciona color por oxidación, sin que se vaya con las duchas, y sin manchar la ropa (no va destiñendo)


El Exfoliante Corporal de Azúcar Cupuazú de Ziaja (200 ml/ 6,49€) no contiene agua, y está recomendado para cuerpo, manos, y pies. Tiene un gránulo agradable compuesto por azúcar y cáscara de nuez que le da un toquecito de color.

Suaviza la piel, y reduce la sequedad y la aspereza de la misma. Dice nutrir a largo plazo también.

Me gusta que, una vez te aclaras el cuerpo, el aceite se quede sobre la piel, y no necesites un producto extra que te hidrate tras la ducha. Tampoco queda un olor demasiado fuerte, es llevadero y agradable, no resulta sintético, y me gusta, aunque no para días de calor.



Es del mismo tipo que los otros exfoliantes que he ido probando de la marca, y de los más intensos en cuanto a nutrición e hidratación. Esta vez sí tiene el tamaño estándar de 200 ml, y sale muy bien de precio.


El Jabón Cristalino de Baño y Ducha Cupuazú de Ziaja (500 ml/ 3,75€) es una golosina que no podéis dejar escapar.

Destacan su aspecto irisado que lo hace parecer caramelo líquido, y el agradable olor dulce y suave a nuez de Brasil que me recuerda mucho al de otra marca bastante más cara, y que no siempre es fácil de encontrar. No son exactamente iguales, claro está, pero si queréis una versión familiar de ese tipo de gel sin que os duela el bolsillo porque los/as niños/as, o vosotras mismas, lo convierten en su favorito, es una muy buena opción.

Dice contener sustancias calmantes y regenerantes, y evitar la sequedad.





Cierto es que no reseca, y se agradece. Eso sí, yo no he notado que deje olor en la piel, pero es algo que no le pido a un gel, y menos por ese precio.

La Loción Autobronceadora Cupuazú de Ziaja (300 ml/ 6,49€) no la he probado. No es un tipo de producto que suela utilizar, y este año me pilla especialmente vaga para ello, así que sólo os puedo decir lo que nos cuenta la marca de ella.

Se trata de una loción hidratante de fácil aplicación que logra un bronceado natural y progresivo mediante el uso continuado.

Favorece la barrera protectora de la piel, que hidrata, regenera, y mejora su elasticidad. El efecto es visible tras 3-4 horas de la aplicación, y es de uso diario hasta conseguir el tono que buscamos. No es una bronceadora intensa, tenedlo en cuenta.



Recordad tener especial cuidado al aplicarlo en zonas rugosas, y lavaros las manos tras su uso. Si hay manchas, un truquito es eliminarlas con esos tónicos con alcohol que tanto odiamos algunas.


El Bálsamo de Ducha Cupuazú (300 ml/ 4,49€) y yo hemos tenido un encontronazo difícil de salvar desde el primer día. Ahora mantenemos una relación políticamente correcta.

Se trata de una emulsión multifuncional con un alto nivel de emolientes. Dice ser válido para rostro, cuerpo, y cabello, pero yo discrepo.

Para rostro, no la veo, directamente. 

Para cuerpo, la idea es utilizarla como una loción con aclarado bajo la ducha. Es decir. Te duchas, te aplicas la loción, esperas un minuto, y te aclaras.

En teoría, la piel queda hidratada y perfumada; pero, en mi caso, no sucede así. Sí, hidrata, pero lo justo, y no me deja olor. Además, ¿qué narices hago yo un miuto en la ducha, mojada, esperando a que se asiente el bálsamo para meterme otra vez bajo el agua? Cerrando el grifo, claro, que se van los litros del líquido elemento, y no está la cosa para derrochar, precisamente, que tenemos los pantanos al mínimo. Que no, que no me convence ese uso. Para mí no es.
Y usada como loción normal, me parece un poco empachosa. Para piel muy seca, quizá.




Y como mascarilla capilar prelavado, salvo que tengáis el pelo como esparto, tampoco. Yo estuve 3 días seguidos lavándome el pelo y sin aplicar ningún tipo de acondicionador, porque se me hizo una plasta que parecía que no me había lavado el pelo en dos semanas. Terrible. No me convence, lo siento.

Mi pelo está en muy buenas condiciones, y hay experimentos que debería ahorrarme. No es él, soy yo, que no le aguanto, literalmente. Para esas cabelleras super secas y encrespadas quizá sea una opción, pero recordad usar muy poco producto.


Otro producto multifunción es el Aceite Seco Cupuazú (100 ml/ 6,49€) para rostro, cuerpo, y cabello.
Este botecito me parece una monada, e ideal para proteger el pelo cuando vamos a la playa, o para recuperar la piel del cuerpo cuando regresamos de ella. Para rostro no me he atrevido con él. Éste es, quizá el producto con el olor más dulce y concentrado de todos. En el cuerpo no me molesta, pero en la cara es otra cosa.

Su fórmula no lleva agua, y contiene un concentrado de sustancias nutrientes que mejoran la hidratación y elasticidad de pelo y piel. Destinado, especialmente, a pieles secas y deshidratadas, y a cabelleras dañadas y resecas.




Tiene un tacto seco, no pegajoso, y se asienta rápidamente en la piel. Curiosamente, una vez sobre el cuerpo el olor se suaviza más de lo que cabía esperar.

Me parece muy versátil. A mí siempre me gusta tener este tipo de aceites por casa.


He estado probando los productos de la línea Cupuazú de Ziaja en esos momentos en que el verano nos ha dado tregua para poder hablaros de ellos, y pese a que no soy fan del dulce, puedo decir que este olor está dentro del tipo de dulzor que, muy de vez en cuando, me gusta en pequeñas dosis.

Debo decir que me ha ganado el hecho de que, aunque cuando acercas la nariz a los botes, tiene una fragancia muy intens, sobre el cuerpo es bastante más suave. También me esperaba que algunos de ellos, como el Bálsamo Corporal, dejaran más olor en la piel aún siguiendo las instrucciones de uso, pero como no es precisamente mi producto favorito de la línea, tampoco tengo problema con eso.

Me gusta que en cada producto aparezca la fecha de caducidad, eso nos hace estar más pendientes de utiizarlo mientras estén en condiciones óptimas; sobre todo, si tendemos a acumular productos en casa.

Podéis conseguir los productos de la línea Cupuazú de Ziaja en los puntos de venta habituales de la marca. Yo os recomiendo Onlinecosmeticos.es. Siempre encuentras todo, si no lo tienen en ese momento les escribes y te dan fecha aproximada de re-stock, te envían el pedido en 48 horas máximo, si tu orden supera los 20€ de compra no tienes gastos de envío, te regalan varias muestras con cada pedido, y el trato es inmejorable.

¿Habíes probado algo de la línea Cupuazú de Ziaja?¿Os atraen los olores dulces?¿Soléis utlizar autobronceador, potingueras?

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