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miércoles, 4 de junio de 2025

Miss Potingues Confidential: ¿La autenticidad se paga?

¡Hola, potingueras!
 
Ya me apetecía uno de estos post donde tocamos temas que tienen que ver con el mundo de los blogs y las redes, pero que no son el hilo central de los mismos. 
 
Ya os comenté que no iban a tener un emplazamiento fijo, sino que irían en función de ideas y tiempos propios. Y en estos meses he estado tremendamente ocupada con otras cosas, aunque el blog haya seguido su curso, e incluso haya incrementado su actividad (qué gran herramienta la programación)
 
El tema de hoy es algo muy subjetivo, porque, ¿qué es la autenticidad? Cada persona tiene su propio concepto de la misma, cada cuál responde a unos baremos, y es fácil meterse en jardines poco agradables. Por eso vamos a ser practicar la "escucha activa" aunque sea mientras leemos. Vamos a empaparnos bien de todo lo expuesto antes de emitir una opinión, y vamos a ser respetuosas con nuestra repuesta, estemos  o no de acuerdo con lo que encontremos aquí.
Es lo que soléis hacer, así que, relax, y a disfrutar.
 
¿Por qué me viene esta idea a la cabeza?
En realidad esto viene de observar mi cuenta de Instagram. Sí, vamos a hablar de IG en el blog, pero es que para daros la turra Instagram me parece que no es el sitio.
 
En mi cuenta expongo tanto temas de maquillaje como eventos de mi vida personal.
Esto lo llevo haciendo ya tiempo, porque también es mi espacio y todo tiene cabida. 
Sin embargo, he venido observando un comportamiento bastante curioso en los últimos meses, por no decir el último año. 
 
Mientras me he mantenido en "lo neutro" (maquillaje, belleza, gatos, deporte, viajes, salidas, eventos), todo era más o menos regular. Luego tuve una época en la que apenas publicaba nada en el feed, pero sí subía historias variopintas (casi todo memes), y más o menos igual.
Sin embargo, ahora estoy viendo ciertos cambios que me llaman la atención.
 
Últimamente mis publicaciones sobre adopción y derechos de los animales, injusticia social (sobre todo referida a violencia contra la mujer), feminismo, espiritualidad, medioambiente, y otros temas parecidos, he visto que, según la publicación, pueden subir o bajar suscriptores, y esto me hace plantearme la pregunta del encabezamiento de este post: ¿La autenticidad se paga?
 
Por autenticidad entendamos
el que una persona se pueda mostrar tal como es con todos sus intereses, coincidan o no con el hilo principal de su cuenta, y coincidan o no con las ideas de otras personas (siempre que se expresen desde el respeto y con respeto)
 
Partiendo de esa base, mientras soy "aséptica" o muestro una cara que queremos ver, en la que los problemas del mundo no existen porque no se mencionan, o no se sabe qué pienso al respecto porque no lo digo, todo es fantasía e ilusión, porque se me puede imaginar al gusto del personal. Pero cuando ya muestro qué me mueve por dentro, ya soy más incómoda, ya no te gusta, ya incluso caes mal (si te caigo mal por defender los derechos humanos, la mujer, la justicia, y los animales, me alegro, gracias)
 
No es que me preocupe (si lo hiciera, sería tan sencillo como dejar de mostrar esas ideas si quisiera el aplauso de cualquiera), pero me resulta llamativo en una cuenta pequeña como la mía y en la que puedo experimentar y observar. Porque estoy segura de que esto en cuentas mucho más grandes sucede a mucha más escala y a veces de forma muy desagradable. 
 
¿De verdad seguimos las cuentas de la gente que nos gusta, o seguimos las cuentas de la gente que nos imaginamos que nos gusta?¿Nos molestan las opiniones diferentes a las nuestras?¿Nos molesta que los influencers tengan opinión, sobre todo si no coincide con la tuya o es incómoda, polémica, reivindicativa, o toca temas sociales de los que te gustaría no saber nada?
 
Contadme, potingueras, preparo palomitas para leeros, porque a mí sí me interesa vuestra opinión. 

lunes, 7 de octubre de 2019

Tenemos que hablar...


¡Hola, potingueras!  

Mientras escribo esta entrada, no tengo claro que vaya a ver la luz, o cómo va a terminar el asunto, pero algo se mueve, y creo que es momento de hablar con vosotras sobre nuestra relación.

Desde hace meses, y cuando digo meses me refiero a que verbalicé lo que ahora os voy a decir allá por marzo de este año a mis personas más cercanas, me estoy planteando qué hacer con el blog.

Puede que algunas cosas de las que os voy a comentar en este escrito os sorprendan, que no lo hagan, que os esté pasando también, que no os las imaginábais, o que incluso dejan al descubierto más información de lo políticamente correcto y que os lleve a preguntaros muchas cosas, y a imaginaros otras. Sólo os pido paciencia, porque va a ser un texto largo,  y calma, porque todo acaba adquiriendo su propia forma. Voy a intentar ser lo más abierta y honesta que pueda, porque tampoco es que hablemos de certezas, sino de una visión muy personal de algunos asuntos, y eso es terreno resbaladizo, porque es muy subjetivo, así que os ruego el máximo respeto.

Llevo con este blog casi 10 años, y durante ese periodo han sucedido muchísimas cosas en las que no voy a entrar en este momento, pero lo que sí es importante tener en cuenta es que, cuando llevas mucho tiempo haciendo algo, llega un momento en que un click salta, y empiezas a ver la película desde otro prisma. Te das cuenta de que hay rutinas automatizadas y aceptadas, por tí, y por el resto de compañeras y seguidoras, corrientes de cambio por las que a veces te dejas arrastrar y otras pataleas como si te fuera la vida en ello, y ciertas dinámicas que o te abren caminos, o te hacen bajarte del burro, y crear uno propio, te siga alguien o no. Incluso, puede que busques un camino solitario por algún tiempo para saber dónde estás, y qué quieres hacer, o dejar de hacer.

Como sabéis, en mayo cambié la frecuencia de publicación, en verano volví a hacerlo, y en septiembre volví a la de mayo. Sin embargo, puestas a tirar de la manta, debéis saber que todo lo que habéis estado viendo en el blog tras el post del 1 de julio hasta la fecha, exceptuando el último Miss Finiquitados, y la entrada del viernes pasado, era material preparado y programado hasta esa primera semana de julio, salvo matices que haya ido pudiendo encontrar en estos meses en los productos reseñados en septiembre, y que he editado antes de publicar. Lo que tiene hacerse borradores y luego maquetarlos para salir, pero el grueso estaba hecho.

El motivo es que necesitaba tiempo, necesitaba descansar, necesitaba desconectar, necesitaba entender y sanar mi relación con el maquillaje, la cosmética, y mi blog, porque, si bien sigue siendo algo que me mueve y me gusta, el cómo se están desarrollando los acontecimientos últimamente había enturbiado ese ambiente.

No es sólo que los blogs tengan menos movimiento, es que parece que cada vez todo va más deprisa y te arrastra, sin que tengas margen de maniobra, o creas que no lo tienes, y poco a poco te vas desconectando de aquello que te gusta, incluso en tu vida privada. Antes de que eso llegue, es mejor parar, respirar, y recapacitar.

Cada vez salen más y más productos, más marcas, y todo a más velocidad. Se nos hace normal que nos presenten las colecciones de navidad en octubre, sin ir más lejos.  ¿En serio? ¿No os patina? A mí me llega incluso ya a molestar, porque nos roban nuestro tiempo real, que es el ahora, no nos dan espacio para disfrutar de lo que ya tenemos, sino que además nos crean ansiedad por tener lo siguiente que sale, y si no lo posees y/o posteas rapidito -y por rapidito te doy de margen una semana-, cuando aparece en tus redes ya es algo que no está "caliente", y podemos estar hablando de algo que ha salido hace 7 días, que no te da casi ni tiempo a conocerlo.

Esa ansiedad no es buena, ni para el consumidor final, ni para las que nos dedicamos al mundo de la belleza, por el canal que sea (blogger, youtube, instagram, etc) Y no es buena porque en vez de ver las novedades como juguetes nuevos y atractivos que quieres descubrir y conocer, aprender a manejar, encontrarle sus trucos, y disfrutar de ellos, muchas veces te pones en modo máquina de análisis, en modo trabajo, y ese disfrute se pierde, porque no le dedicas ni un tiempo relajado, en el que el producto se va descubriendo de forma natural, y te va revelando virtudes y defectos, ni muchas veces el tiempo que te gustaría. Se vuelve frío, se evapora la emoción -no toda, obviamente, pero es una emoción moderada-. Todo, porque hay que revisarlo rápido, a fondo, hasta el último detalle, no sea que se te pase alguna peculiaridad y te pregunten y no sepas responder.
Basta. Basta a la autoexigencia y al exceso de exigencia externa; porque sí, hay gente que exige de más cuando te comenta, sobre todo en instagram, y no se molestan ni en pasar por la reseña del blog a ver si la información que piden está allí, o en tirar de google para averiguar un precio o una tienda cercana a su casa. Debemos marcar límites, sin culpa, con respeto, hacia nosotras mismas lo primero, y hacia los demás después, porque quien no se respeta a sí mismo, no respeta a los demás, y viceversa.

Todo esto, toda esta aceleración inducida del mercado, te acaba afectando, porque te gusta este mundillo, te gusta el maquillaje, te gusta la cosmética, y no te quieres perder nada, ni quieres que esas personas que te ceden su confianza a la hora de consultar tu blog se la pierdan, pero, seamos honestas, no es rentable.
No es rentable, para empezar, porque la gran mayoría de las que tenemos un blog lo hacemos por hobbie (que lo mismo si nos pagaran lo haríamos por trabajo, y ahí los parámetros cambian), y tampoco es rentable a la hora de realizar un post en condiciones, o lo que para mí lo es - en mi blog, cada una en el suyo es libre de hacer lo que quiera, y si le funciona me parece estupendo-.

Para mí, escribir 2 líneas de texto, tomadas del dossier de prensa para más señas, y poner 2 fotos, que además no son propias, no es un post para un blog. Es un anuncio. Repito, me parece bien quien lo haga, pero no es mi caso, porque ya que me hago un blog para compartir opinión y experiencias, lo mejor es empezar por una misma y contar la propia. Lo ideal es que en los comentarios se refleje la de quien lo lee, y generar una "conversación" que nos enriquezca a todas.

Para contar esa experiencia, se requiere tiempo. Tiempo de reprimirte de tocar el producto antes de sacar las fotos para que se vea nuevo e impoluto porque es más bonito que ya toqueteado, y eso a veces te genera cierta frustración -normalmente inconsciente, que se manifiesta cuando ya vas acumulando gotitas de lo mismo- porque no siempre puedes, o no te apetece, hacer las fotos según llega algo, y tienes otras cosas que atender y se puede postergar por días, semanas, o incluso meses (tengo paletas esperando reseña que llevan en mi casa un año, por ejemplo, unas tocadas, y otras no)
Esto ya es un condicionamiento que te acaba pasando factura, porque en términos normales, quien se compra algo que quiere probar, lo prueba, y punto. No se preocupa de fotos, de no romper el embalaje, de la luz, el ángulo, y el cómo presentarlo. Llega a casa, lo desenvuelve, y lo prueba, punto pelota.
Y lo peor es que es algo que se va apoderando de ti sin que te des cuenta, porque lo quieres sacar en el blog, porque te hace ilusión mostrarlo lo más bonito posible, porque quieres compartirlo en las mejores condiciones, como quien hace un regalo. Porque estamos regalado eso: ilusión, esfuerzo, trabajo, tiempo. Palabra clave, tiempo.

Tiempo de hacer las fotos, que no siempre tienes, de preparar el espacio, de volcarlas, de editarlas (cuando se te juntan 300 empiezas a hiperventilar) Tiempo de probar el producto, que no suele ser de 5 minutos ni de un día, precisamente, porque eso no es reseña, es impresión al tacto, y, como decía antes, no es lo mismo estar probando algo por gusto que porque te llegue y sea material para el blog.
No es que lo pruebes peor, no, y lo voy a explicar.
Lo mismo te compras un producto, o te regalan un cosmético, y le haces las fotos ya por inercia, pero no sabes si lo vas a reseñar o no, y lo vas incluyendo en tus rutinas, lo pruebas en modo consumidora no-blogger, con naturalidad, una naturalidad que cuando es "trabajo" - o tu mente lo categoriza como tal, cuando es material que ya identificas para el blog y tus redes-, se pierde o se difumina, y resulta que descubres algo que te gusta, o que te horroriza, y el sentarte a redactar es fluido, improvisado, no planificado, y vuelves a disfrutar de esa frescura de los comienzos, de cuando no había expectativas ni parrillas de programación, compromisos adquiridos -reales o imaginarios-, de cuando todo era más liviano y había menos mercadeo.

Tampoco perdamos de vista el tiempo de hacer looks, si se tercia, que cada uno de ellos te lleva una media de 2 horas, tiempo de redactar, de maquetar, de programar para que haya variedad en el blog y que todas las secciones estén atendidas. Tiempo de atender las redes sociales, incluyendo publicar y responder comentarios. Tiempo.
Tiempo que te robas. Tiempo que te pierdes.

Porque sí, estás haciendo algo que te gusta, porque te gusta y porque quieres, pero hay presión, más o menos, pero la hay, generalmente propia más que ajena, pero deja de publicar sin dar explicación, y verás qué pronto hay mensajes privados y rumorología sobre qué te está sucediendo.

Y ese tiempo, no lo recuperas. Por eso, te tienes que plantear si esa inversión de tiempo, de esfuerzo, de ganas, de ilusión, de querer compartir, te genera beneficios o déficit.

La comunicación es un acto generoso entre dos o más partes, voluntario, y que debe generar ganancia a todos los grupos o individuos implicados. Es dar y recibir. Pero si tienes la sensación de dar y no recibir, o de que lo que recibes no te está aportando lo suficiente como para que esa inversión de la que hablábamos se siga dando, hay que replantearse las cosas.

Por eso os he insistido tanto en que dejéis vuestros comentarios. Porque es muy bonito saber que te leen y que tu trabajo gusta, pero la única forma de que sepamos que hay alguien al otro lado es que dejéis unas palabras al final del post. Y por eso también es importante comentar en base al tema planteado en cada entrada, las preguntas finales, etc, porque así sabemos si el mensaje llega, cómo llega, a quién le llega, y poder actuar en consecuencia, mejorándolo para conseguir el objetivo y que ambas partes tengan una relación más fluida. Y aquí me voy a meter en un jardín, porque creo que también debemos prestar atención a si comentamos o no, y qué comentamos.

A veces, algunos de los comentarios que encontramos en los post se ve claramente que son por quedar bien, por dejar constancia de que alguien ha pasado y así forzar la visita de vuelta de cortesía y correspondiente comentario en su blog -algunas personas ya te lo indican directamente en sus palabras-.
Me he encontrado mucho de "¿qué hora es? manzanas traigo". Vamos, que no tiene coherencia lo que se plantea en el post de turno con el comentario que aparece, y eso te hace pensar en si realmente ese tiempo que le dedicas al blog, a hacer algo bonito, de calidad, interesante, algo que a ti te gustaría encontrar para distraerte o informarte, realmente llega, si se aprecia, si se valora, y si es suficiente el feedback que te deja como saldo. 

Otras veces, cuando lees ciertos comentarios te planteas si esa persona te lee por puro masoquismo. Son los del tipo: "no uso este tipo de producto (iluminador, labiales mate, sombras en crema, perfilador, whatever", "no me gustan los colores", "sólo utilizo labiales nude", "no me gustan los looks tan atrevidos",...y puedo seguir.
Una cosa es que, muy de vez en cuando, aparezca ese comentario en esa persona, porque no a todas nos gusta lo mismo, y es algo normal, no pasa nada; pero, cuando más del 90% de las veces que comentas en un blog es para decir que lo que te propone no te gusta,¿por qué sigues ahí?¿por qué te empeñas en transmitir esa negatividad en tus comentarios? ¿por qué visitas un lugar que no te gusta? Está claro que no es tu sitio, no dediques tu tiempo a algo que no te aporta y en lo que no aportas. Seguro que encuentras algún otro blog o canal más de tu gusto.

Hay que ser conscientes de que los blogs son sitios personales, y hay que respetar lo que ofrecen, más allá de que te guste a ti o no. Un creador de contenidos habla sobre lo que a él o ella le gusta, le mueve, y le motiva. El blog o canal se construye a su gusto y en base a su personalidad, no a la tuya, por muy borde que suene esto. Si de 10 veces que entras en ese blog, 8 es para decir que no te gusta, si no consigues disfrutar de lo que ofrece, hazte un favor a ti, y a los demás, y márchate. Busca aquello que sea más afín a ti. Quedarse en un lugar que no te da nada es como empeñarse en abrazar un cactus. Piénsalo.
Y si, por el motivo que sea quieres seguir ahí, el día -los días- que haya un post que no vaya contigo, pasa de largo, que por no comentar por sistema no se hunde el mundo. Es preferible un comentario menos que uno tras otro del estilo enanito gruñón (no me gusta, no me gusta, no me gusta...si no te gusta, no te lo comas)

Personalmente, si alguien decide no volver a este blog tras este post, simplemente le agradezco el apoyo prestado durante el tiempo que haya pasado por aquí, y le deseo que encuentre un lugar que de verdad le motive. O incluso, que se anime a crearlo, por qué no.

Como os decía al principio, este verano he medio descansado. Quizá debería haber cortado del todo y desconectar, porque a ver qué necesidad tengo yo de estar de vacaciones y permanecer pendiente de subir las fotos que toquen a instagram y otras redes sociales, pero es que tenía mucho material, y muy chulo, para verano (y si no lo habéis visto, es el momento), y que me gusta estar en contacto con vosotras y contaros qué productos he estado probando y cómo me ha ido con ellos, pero también es cierto que ha habido momentos en los que esa interacción me ha sobrado o se me ha hecho cuesta arriba, comentarios poco afortunados, o simplemente falta de ganas de compartir porque haya que hacer x publicaciones diarias si no quieres desaparecer. Vale, pues no se hacen. Se publica lo que apetece, cuando apetece, y si apetece. Si desapareces, es que quizá es lo que necesites, que tu tiempo ha terminado, y a otra cosa mariposa, que tampoco es tanto drama.

En este tiempo, he estado reorganizando ideas y material (que tengo por sacar lo que no os podéis imaginar), y tomando decisiones sobre cómo enfocar de nuevo el blog, y lo que se va a ir viendo. 
Ya podéis deducir que no estoy preparando una carta de despedida, sino de renovación. Al menos, en principio, pero sí que os puedo adelantar que las cosas van a cambiar.

Siento la necesidad de volver al origen, a publicar cuando me apetezca y porque me apetezca. De no depender de un planning -que me impongo yo-, ni de la "obligación" de que salga el post el día que toca. De no presionarme y de saltarme mis propias reglas. De fluir más, de disfrutar más. Que no es que no lo disfrute, pero cuando te marcas tanto las líneas de trabajo, a veces se hacen incómodas. Recuperar naturalidad, y para eso quizá necesite tiempo, más del habitual, o de vez en cuando desaparezca, sólo porque esté en otras cosas, como dedicándome a vivir.
Que no significa que deje de usar cosmética y maquillaje, sólo que lo mismo no tiene faceta pública, que lo haga en mi vida personal y privada sin más intención que la que puede tener alguien en la misma situación, pero que no tenga un canal o medio dedicado a la belleza.

Esto puede desencadenar que la frecuencia se mantenga, o que de repente no aparezca nada en unos días, semanas, o meses, sin aviso ni justificación. Puede pasar que haya secciones que desaparezcan, o que vean modificado el ritmo de aparición. Afecta a la forma de presentación de los productos, sobre todo en algunos casos, porque me estoy planteando nuevas fórmulas, aunque, en esencia, como va a ir todo según el enfoque que le quiera dar a cada post en concreto, habrá mucho que se mantenga igual, y algunos cambios que gustarán más o menos. Sólo os aviso, por si sucediera.

Los productos adquiridos por mí seguirán siendo el eje central del contenido del blog, sobre todo, en lo referente a las paletas de sombras (que tengo una atasco importante, y lo que está por venir), productos low cost de maquillaje, y looks. También os digo que habrá algunas presentaciones algo diferentes en este sentido que espero que os gusten. Vamos a ir experimentando, a ver si nos sentimos cómodas con los nuevos formatos, que convivirán con los ya conocidos. Quiero tratar productos semejantes de formas diferentes según el caso. Ya lo iréis viendo.

Me apetece también recuperar algunos post o temáticas que hoy se denominan Old School, esas entradas que entraban en nuestros bolsos y cajones y descubrían secretos -algunos, a voces- o curiosidades sobre nuestras preferencias o gustos, y que invitaban a que te apeteciera hacer tú algo parecido cuando lo veías o lo leías en el canal de alguna compañera. Muchas de ellas se transformaron en tags, y ya os digo que eso no lo voy a hacer, porque me resulta cansino y pesado, y porque compromete al otro. Si algún post os inspira y os apetece recrearlo, perfecto. Ahora, vamos a respetarnos y a recuperar la comunidad dando el crédito a quien le pertenece, mencionando a esa compañera que nos ha inspirado, nos conozca o no, nos comente o no, si la idea la sacaste de allí.
Creo que es algo que muy pocas hacemos y nos perjudica a todas el no practicarlo. Como gremio, hay pan para todos, y dar a conocer otros lugares que te agradan hace crecer el buen ambiente, ese medio, el tuyo, y la información y entretenimiento que nos brinda ese espacio. Algunas, por no decir la mayoría, además de ser blogueras o youtubers, somos seguidoras de alguien, consumimos blogs y vídeos, vamos a cuidar lo que nos nutre, tanto desde un perfil personal, como desde un perfil como creadoras de contenidos.

En cuanto a las colaboraciones, de momento van a seguir. 
Es un tema más complicado de lo que parece porque, aunque es muy goloso recibir productos de las marcas y tener acceso a novedades, no es gratuito, no son "regalos de las marcas", no os engañéis, ni engañéis a los demás, es material de trabajo, y hay una contraprestación a cambio: tu trabajo (como mínimo), tu tiempo, tu piel, y tu imagen. Ojo, que sí que hay veces que las marcas se marcan un detalle, pero cuando hacen estos envíos masivos de campaña, son eso, campañas, no regalitos porque les caigas mejor. Son empresas, no ONG's, y es totalmente lícito. Todas sabemos a qué jugamos.

No hay nada de malo en hacer colaboraciones, incluso si tu medio se nutre exclusivamente de ellas, pero, sobre todo en ese caso, puede llegar un momento en que te dé la sensación de que estás trabajando para X empresas por un sueldo en especie que no paga facturas. Si eso sucede, frena, reflexiona, y dale un giro.

A mí me gusta tener colaboraciones porque me permite conocer marcas y productos de una forma más profunda, y también a algunas personas estupendas, ya de paso, que son los contactos con dichas marcas. Sin embargo, la independencia es algo primordial para mí, y me gusta también crear contenido que no provenga de estas colaboraciones en primera instancia también.

Me he planteado incluso si dejar alguna, todas, o ninguna, y mientras a mí no me cause un estrés adicional, o considere que ocupan más espacio del que les quiero ceder, seguirán, porque también es contenido interesante para el blog, y de momento esto sigue. Mientras considere que hay un equilibrio entre estos dos tipos de material, y no me sienta presionada, interna o externamente, para proyectar estos post, continuarán las colaboraciones.

Actualmente estoy muy contenta con todas y cada una de las empresas que participan en mi blog.
Trabajo con empresas serias, respetuosas, que valoran lo que hago y que les gusta, y que jamás me dicen qué publicar, ni cómo, ni cuándo.
Obviamente, la puerta no está cerrada a nuevas colaboraciones, siempre que crea que encajan con lo que a mí me va bien. ¿Vosotras invitaríais a cualquiera a entrar en vuestra casa? Yo no. Pues esto es lo mismo. Esas colaboraciones seguirán mientras ambas partes creamos que tienen un valor suficiente y satisfactorio para todos. Vamos a ir sobre la marcha, despacito, y con buena letra. Y si alguien se baja del tren, pues hasta pronto, encantada, y mil gracias por todo.

Eso sí, vamos a jugar a no tener prisa, a intentar ir al día, y a no preocuparnos por sacar material que ya no es novedad. Debemos recuperar nuestro espacio y nuestro tiempo de disfrute, de jugar y practicar con los productos el tiempo que consideremos necesario, y de interesarnos o pasar de ellos en base a que el producto en sí nos llame, y no a su fecha de producción. Vamos a reclamar poder utilizar una paleta de sombras más de 5 días de edad sin saltar a la siguiente (que si seguimos el ritmo del mercado, esto es lo que sucedería), el poder seguirnos emocionando con ella aunque lleve un año en el mercado (si sigue a la venta, es por algo) y darnos cuenta de que lo mismo se parece un poco o un mucho a la que nos meten por los ojos cada vez que abres instagram y que va a salir en 3,2,1 como lo más de lo más que ha hecho la marca X, y que lo necesitas en tu vida (en tu vida podrás necesitar otras cosas, muy pocas en realidad, pero dudo que una paleta de sombras o una crema de manos con olor a frambuesa sea una de ellas)

Vamos a forzar la máquina y a hablar de los productos de Navidad en Navidad, y no el 31 de agosto, ni el 1 de octubre, ni en Halloween (y ya me estoy yendo tarde), y si para esa fecha ya no están, pues lo mismo hay que rebelarse y no sacarlos, porque ese corre-corre, ese vivir fuera del tiempo en el que estás, aunque sea por afición, genera cierto estrés, que sumado al de la vida propia, puede ser hasta nocivo. Que sí, que meter prisa es un recurso de venta, pero lo mismo es que me he cansado de que me vayan empujando hacia la caja registradora por sistema, y es mi forma de decir hasta aquí.

También vamos a usar cada canal para lo que es. El blog tendrá unos contenidos, e instagram otros, aunque instagram siempre va a ser un apoyo al blog, y nunca al revés. E Instagram sí nos da la opción de avisar de las las novedades, si es que nos apetece hacerlo, por ese aire de inmediatez que tiene.

Sé que este tipo de post en el que comentamos cómo será la nueva temporada se suele hacer a principio de septiembre, pero yo las cosas las hago a mi manera, y no tendría sentido anunciar estos cambios si luego me ciño a un timing ajeno.
Si me queréis acompañar, si algo de esto tiene sentido para vosotras, si os unís a esta rebelión seudosilenciosa pro-tiempo real, nos leemos muy prontito.
¿Cuándo? En principio, este miércoles. De momento hay muchos post preparados porque he tenido un extra de tiempo, de ganas, y de hiperactividad, pero os aviso de que puede haber variaciones para que, cuando lleguen, no os pillen de susto.

Vamos a ir haciendo lo que nos gusta cuando nos gusta, y cuando nos apetece, porque nos apetece. Y el día que eso cambie, se toma con naturalidad. Espero que te haya merecido la pena llegar hasta aquí. Y si no es mucho pedir, comenta, por favor, pero con sentido, y con afinidad.
¡Fluye, potinguera, fluye!

miércoles, 31 de enero de 2018

Miss Finiquitados: Enero 2018

¡Hola, potingueras!

Este mes ha venido cargadito y variado.

Hay muchos productos de temporada que se van, y otros a considerar para todo el año; productos que he aprovechado en un uso alternativo para terminarlos, y otros que los tiro casi completos porque no puedo con ellos; minitallas que se van a mi wishlist en talla de venta normal,...Vamos que no os váis a aburrir.

Eso sí,  tomáoslo con calma, porque por mucho que resuma, hay lectura por delante.

Recordemos los códigos:
- Review: Producto previamente revisado en extensión en el blog. Enlazado a dicha reseña.
- Sospechosos Potinguiles Habituales: Productos ya revisados en algún Miss Finiquitados con anterioridad enlazados a dicha review.
- Minitallas Revisadas: Minitallas que he gastado y de las que ya os había hablado previamente en alguna entrada.Os las dejaré enlazadas a esa revisión y, si tengo algo que añadir a lo que dije en su momento, lo haré con unas breves líneas. 



Deliplús 24K Gold Progress Aceite Desmaquillador:
240 ml, 5,60€

En principio, es un aceite desmaquillante para rostro, ojos, y labios, que desmaquilla, limpia, e hidrata la piel, que contiene partículas de oro, y está destinado a pieles secas. Todo estupendo y maravilloso.

Como único agente hidratante creo que tiene glicerina, pero tampoco soy experta en formulaciones, ni pretendo pasar por una de ellas, así que os recomiendo visitar algún otro blog con más información en este punto si os interesa.

Es un aceite espesito, pero manejable, de color dorado, y con un olor sensacional un poco dulzón y bastante floral. El perfume me encanta.

Sobre si cumple con lo que promete, poco os puedo decir. Lo he usado dos o tres veces, y lo cierto es que no me gusta demasiado. Creo que es más espeso de lo deseable y cuesta retirarlo. Hay que envolverlo con un gel jabonoso y usar muselina o toalla para terminar de eliminarlo. La limpieza no es mala del todo, pero los hay mejores, en los ojos me hace velo, y la piel la deja confortable en mi caso, pero de ahí a que hidrate, no sé yo.

Pero, para lo que de verdad me fascina es para la limpieza de las esponjas de maquillaje, me las deja impolutas. Un par de golpes de dispensador, empapamos la mancha bien en el aceite y masajeamos como si quisiéramos meter la base dentro de la esponja, introducimos la esponjilla en agua templada, y escurrimos el maquillaje, esta vez queriendo sacarlo, le damos un par de achuchones más con el agua, y esponja perfecta en menos de un minuto. No deja rastro graso, ni la estropea, ni nada.

Para este fin, me encanta, y repito con él.


Ziaja Exfoliante Corporal de Azúcar Cupuaçu:
200 ml, 6,49€
Review.

Este exfoliante pertenece a la línea Cupuaçu de Ziaja, una de las más dulces en cuanto a olor, y más nutritivas y reparadoras en cuanto a funciones.

Huele a nuez caramelizada, y admito que precisamente por este punto me ha costado más terminar con él, y lo he reservado para la época de invierno, que es más soportable. Sin embargo, una vez lo utilizas, sobre el cuerpo no es tan intenso, y aunque deja la piel perfumada, lo hace de forma suave.

Contiene azúcar y cáscara de nuez pulverizada. Es fino y agradable, efectivo, pero sin destrozar la piel. La textura es más gelatinosa que en otras ocasiones y, una vez aclaras el cuerpo, notas cómo los aceites se quedan en tu piel. A mí me gusta masajearlo para que actúe mejor, y luego me seco a toques. No es necesario aplicarse una crema corporal después, deja la piel elástica y mejorada.

No me gusta que contenga parafina líquida, aunque en un producto corporal no me supone problema, pero creo que deberían ir abandonando ciertos componentes. Como producto me gusta, pero el olor no es de mis favoritos. No es desagradable en absoluto, pero al ser tan dulzón tengo que buscar el momento para gastarlo, y puede tardar.
No creo que repita con él.


Ziaja Jabón Cristalino de Baño y Ducha Cupuazú:
500 ml, 3,75€
Review.

Pertenece a la misma línea que el producto anterior, y comparte un olor dulce que me recuerda a otro de nuez de Brasil, aunque el de Ziaja es un pelín más dulce, a mi parecer.

El aspecto es precioso, tiene un toque nacarado muy bonito, y es un gel espeso, de los de hacerse baños con él. Sin embargo, yo lo he acabado utilizando como jabón de manos, porque no reseca nada, y porque ese momento de olor dulce en las manos es agradable, pero en todo el cuerpo a mí me cansa enseguida; así que, como tengo varios geles de este corte dulce por casa, los repartí durante los meses de noviembre, diciembre, y enero entre baño y lavabo, y sí los he ido dando salida.

Me ha gustado, me parece que tiene un olor envolvente y cálido muy agradable, pero no es un tipo de fragancia con la que me identifique más que pocos días al año, y siempre que no sean seguidos, así que lo he disfrutado de esta otra forma.

No creo que repita con él, pero me ha parecido un producto estupendo.


Organic Shop Body Mousse Bali Flower:
250 ml, 1,95€
Review.

Hablo con pena sobre este producto, no porque no me haya gustado, sino porque creo que no se le ha entendido, y no ha tenido el éxito que debería, o esa es la impresión que me da a mí cuando veo que en Druni, que es donde yo lo compré, y que mejor precio tiene, parece que estén retirando esta marca, que tiene una composición envidiable, y certificado Cosmos Naturals avalado por Ecocert.

Es cosmética natural, libre de tóxicos, de SLS, de parabenos, de perfumes sintéticos, de siliconas o derivados del petróleo, y de colorantes artificiales. Utiliza sólo aceites vegetales certificados y principios activos vegetales. En nuestro país, es una marca que distribuye Natura Sibérica España.

La Body Mousse Bali Flower contiene aceites orgánicos de ylang ylang y nerolí, y una de las cosas que más me gusta de ella, y que hay gente a quien no le gusta precisamente por esto, es que tiene un olor muy suave, muy agradable y envolvente. Yo no necesito que todo tenga un olor intenso; es más, determinados olores florales (jazmín, frangipani, rosas,...) pueden levantarme una migraña; y, además, me parecen más elegantes las fragancias un poquito "mimosas", de esas que juegan a estar escondiéndose.

Tiene una textura muy ligera, que parece casi un cremi-gel-sin gel, que se torna acuosa sobre la piel, que hidrata más de lo que parece, aunque no llega a ser una hidratación super intensa. Para pieles secas creo que se puede quedar algo justa.
Deja un suave olor en la piel que no interfiere con el del perfume que uses después, si es que quieres hacerlo.

Me gusta, y repetiré con ella. De hecho, me he pertrechado con unas cuantas cremas corporales de este estilo.


Uresim Aceite de Argán:
30 ml, 9€ aprox.

Gané este botecito de aceite junto con otras dos variedades de la marca hace tiempo en un sorteo, y éste es el que me quedé yo.

Uresim es una marca española muy prolífica y de confianza para mí cuyos productos podemos encontrar en farmacias a precios razonables. Depende de dónde realices tu compra, puede variar un poco, pero son accesibles para un bolsillo medio.

Los aceites de Uresim me gustan porque son lo que son, y nada más. Es decir, este aceite de argán es aceite de argán virgen desodorizado, de primera presión en frío, no tiene nada más en la fórmula. Es apto para todo tipo de pieles, incluso las acnéicas porque es no comedogénico.
Tiene efecto reparador y tónico.

Lo he usado, sobre todo, cuando he tenido alguna zona descamada o irritada, tras exposiciones al sol, a modo de mascarilla reparadora, mezclado con alguna crema, cuando he sufrido roces (de zapatos, piedras, o lo que sea), para el cabello (prelavado), etc, pero como más lo he gastado ha sido como calmante tras la depilación. Es un aceite un poquito denso, y puede que no a todo el mundo le agrade, pero os recuerdo que los aceites hay que calentarlos entre las manos antes de extenderlos, y eso es lo que yo hacía. Me deja la piel nutrida, reparada, calmada y elástica, y es todo lo que le pido.

Me gusta, me parece que tiene muy buena calidad, y probablemente repetiré con él, aunque ahora quiero ir terminando otros productos parecidos que tengo por casa.


Boddy's Pharmacy Mascarilla Hidratante:
75 ml, 7,95€
Review.

No me voy a entretener mucho con un producto que me ha conseguido cabrear. Compré esta mascarilla, y dos hermanitas más, en una promoción 3x2, y menos mal, porque me ha parecido tirar el dinero.

En teoría, es una mascarilla hidratante con pepino, wakame, manzana verde y piña. Tiene una textura gelatinosa fresca, que en invierno a mí me molesta, porque mi piel se sensibiliza con el frío, y realmente no he conseguido apreciar que haga algo relevante. Me parece una mascarilla muy simplona, y hay muchísimas más en el mercado a precios parecidos que creo que le dan bastantes vueltas, al menos, si tienes una piel de más de 40 años, que tiende a deshidratarse, sensible a algunos componentes, y con cierto bagaje.

Aparte de eso, con el tiempo le ha cambiado el olor y echa una peste a alcohol insultante. Es la segunda vez que me pasa, como comenté en este post, y no me pasa una tercera porque la otra mascarilla ni sé dónde está del poco aprecio que le tengo. Va a Miss Descartes.
No repetiré con ella.


Rituals Aceite Protector Solar SPF 30:
150 ml, 18€ aprox.
Review.

Antes de nada, quiero hacer un apunte: protector solar, no es lo mismo que factor solar.

Veo cómo muchas veces se le llama factor solar al producto (protector solar), y no va así el tema.
El factor solar es el numerito (15, 20, 50, etc), es el grado de protección. El protector solar es el producto que contiene un factor solar que, obviamente, protege de la radiación solar. El protector solar puede tener un factor solar u otro, puede tener una gradación u otra. Un protector solar no existe sin un factor solar, sería una crema o un aceite sin más, y el factor solar no hace nada si no tiene un producto que le haga de vehículo, es un concepto. Se necesitan mutuamente, pero un término no sustituye al otro.
Gracias por su atención.

Sí. ahora lo termino, y me explico. Este aceite solar tuvo su uso original en su momento; es decir, aplicado sobre el cuerpo para protegerlo de la radiación solar. Finalmente, como más lo utilicé el verano pasado fue como protector solar para el pelo, y la verdad es que la diferencia entre usarlo y no usarlo se traducía en encontrar un estropajo de esparto por cabellera en la ducha tras un día de playa cuando no me lo aplicaba, o encontrar un pelo que no había sufrido demasiado.

Como me lo llevaba a la playa, y eso puede alterar el producto, y no lo terminé en su momento, lo he ido acabando como aceite post ducha, porque puede que la protección solar deje de ser efectiva, pero la hidratación que proporciona no. Es una idea para que aprovechéis los aceites solares hasta el final.

Es un aceite de textura ligera, contiene aceites botánicos en su formula, se asienta rápido, pero no es un aceite seco, aunque apenas se percibe si lo extiendes bien, y no te excedes con la cantidad aplicada. Tiene difusor de spray, lo cuál lo hace muy cómodo para reaplicaciones.
Hidrata y protege, deja la piel elástica, y tiene un olor a bergamota y loto blanco que me fascina.

Probablemente, repetiré con él.


Yves Rocher Gel Perfumado de Baño y Ducha Vainilla Blanca:
50 ml.
Edición Limitada navidad 2017.

Igual que me hice con una minitalla del gel de Bayas Maravillosas del que ya os hablé, quise probar el de vainilla, pese a que no soy muy amante de este olor.

Es un gel denso, nacarado, ideal para baño por su espesor. Yo lo agüé un poco para hacerlo más ligero y poderlo utilizar en la ducha, porque es súmamente cremoso.

Tiene un aspecto blanco, nacarado, muy bonito, y un olor dulce suave, no tiene nada que ver con el clásico olor a la colonia de vainilla bourbon de la marca, es muchísimo más elegante y fino. Es cálido, y con un punto amaderado y cítrico muy agradable.


La piel queda limpia, elástica,  y no se deshidrata con el uso de este gel. No reseca nada.
Está enriquecido con agua de aciano, extracto de vainilla, aceites esenciales de bergamota, cedro, y litsea. Su composición es de origen natural al 98%, no contiene parabenos ni etoxilados.

No creo que repita con él, pero no me disgusta.


Too Faced Shadow Insurance Eyeshadow Primer:
Minitalla 3 g.


Ya salió hace muchísimo tiempo esta prebase para sombras en Miss Finiquitados, y os la dejo enlazada, pero no está de más recordarla.

Es una cremita fina y adherente que permite que las sombras se fijen durante más tiempo, de forma más uniforme, se vean más intensas y definidas, no aparezcan pliegues, no se vayan apagando durante el paso de las horas, y disfrutes de un maquillaje perfecto durante largas jornadas.

Para mí, es de las mejores prebases del mercado. No se me separan los componentes, no me reseca el párpado, no me irrita el ojo ni el párpado, las sombras aguantan en perfectas condiciones, y es un valor seguro.

Tiro lo que queda en el tubo porque ya ha empezado a oler raro, y es que teiene mucho tiempo. No es que no lo use, es que cunde muchísimo, y no todos los días utilizo prebase, y desde que entró Colourpop en mi vida, menos.

Repetiré seguro, pero más adelante.


Biocura Contorno de Ojos Espino Amarillo Piel Normal:
15 ml, 2,49€

Se trata de un producto de la marca Biocura, de venta en Aldi. Contiene aceite de pulpa de espino amarillo y está formulado especialmente para la sensible zona del contorno de los ojos. El símbolo Natrue garantiza que esta marca está certificada como cosmética natural, y que cumple con las más altas exigencias ecológicas.

Contiene aceite de almendra, aceite de soja, aceite de jojoba, y mateca de karité, y puede utilizarse mañana y noche. Es una cremita ligera que se asiente enseguida y que hidrata, repara, y protege la piel del contorno del ojo.


Yo la he llegado a utilizar hasta como crema facial en pequeñas escapadas de neceseres mínimos, y aunque echo en falta mi rutina habitual, ha sido un parche muy digno. Me gusta mucho como contorno de ojos, me parece que tiene una calidad excelente, y que pese a que dice ser para piel normal, creo que funcionaría bien también como tratamiento de día en pieles algo más secas y maduras, siempre que por la noche intensifiquemos el tratamiento e incluyamos activos antiedad.

Me gusta, y repetiré con él.


Garancia Formule Ensorcelante Anti-Peau De Croco:
15 ml.
400 ml/ 34,52€

Se trata de una minitalla que me vino en un kit de productos de esta marca que me regaló mi amiga Gadirroja. Ella tiene una magnífica reseña sobre todos ellos en su blog, y os la dejo enlazada.

Yo sólo voy a hablar de los 3 que he usado, porque dos de ellos fueron descartados casi casi al llegar: la crema de día por ser roja, y el autobronceador porque no utilizo este tipo de producto.

Garancia es una firma de cosmética natural francesa con más de 100 años de experiencia que se define a sí misma como la alquimia botánica del futuro. Yo creo que ya del presente, y con un largo camino por delante. Imagino que ese claim se lo pusieron al principio de su andadura, y mira que está siendo larga.


Este producto en concreto promete hidratar, exfoliar, y reafirmar. Sinceramente, con un par de usos, lo único que he notado es un olor floral muy agradable, y una hidratación y nutrición que me han gustado mucho, pero del resto, ni me he enterado.

La textura era cremosa y fundente, muy agradable, y el perfume se quedaba en la piel un ratito largo.

No repetiré con ella porque me parece demasiado cara para el provecho que yo le sacaría. Ahora, si tuviera una piel un tanto especialita, lo mismo me lo pensaba, quien sabe, pero preparad el bolsillo.


Garancia Source Micelaire Enchatée Fleur D'Oranger:
Piel Sensible.
30 ml.
100 ml/ 10-13€
Ecoregarga 400 ml/13,50€

Este producto me ha robado el alma, directamente. Se trata de una solución micelar sin aclarado que sirve para, en teoría, desmaquillar la piel de labios, ojos, y rostro.
En mi caso, es de flor de naranjo, y tiene un olor fresco a azahar que me encanta.

He estado utilizando este producto más como tónico que como limpiador, porque la fórmula me parece demasiado estupenda para rehidratar y calmar la piel como para desperdiciarla en un desmaquillado que yo realizo normalmente con aceites y geles.


Además, para lograr una sensación de loción, para que cogiera cuerpo, utilizaba el truco de ir aplicando esta solución a toquecitos, y repetir la operacion 2-3 veces. Se nota la diferencia.

Me encanta, y repetiré con ella. De hecho, estoy mirando ya dónde comprarla y que me salga más rentable, porque en España no se comercializa, que yo sepa. Si tenéis información al respecto, os la agradecería de corazón.


Garancia Crema de Noche Mystérieuses Mille Et Une Nuit:
5 ml.
30 ml/ 43,60€

Se trata de una crema de noche que huele a gloria. Contiene camelia olearacia, ácido hialurónico, ulva lactuva, lipopéptidos de juventud, pulpa de borojo, aceite de girasol, oliva, y extracto de veneno de serpiente sintético (esta marca no testa en animales)
Atenúa las líneas de expresión, regenera, rellena, redensifica, reafirma, rehidrata, recupera el óvalo facial, relaja, y alisa.

Pese a que no es una crema específicamente nutritiva, yo no he notado carencias en este sentido, y lo cierto es que la piel se siente muy aliviada cuando la usas. Quizá para pieles más secas que la mía se quede algo corta, pero añadiendo alguna gotita de algún aceite facial, solucionado. De todas formas, creo que no será así.

 

Se aplica en dos fases. Primer masaje, esperamos 5 segundos, y remasajeamos. Así los cristales líquidos biomiméticos se derriten sobre la piel dejándola lisa y sedosa. Al despertar, la piel está más luminosa y se ve más joven.

Repetiría con ella, aunque demanda rascarse el bolsillo un poquito.

Acemelia Aceite de Camelia:
30 ml, 19,99€
Review.

Se trata de un aceite de camelia puro de origen gallego que sirve para todo, o casi. Es ligero, y regenera, hidrata, nutre, y recupera piel de rostro, cuerpo, manos, uñas, cabello, y lo que le eches. Tiene un olor típico de semillas, agradable y suave.

Yo como más lo he utilizado ha sido como complemento nocturno en mis tratamientos faciales, como reforzante de mis mascarillas, como  extra para días en los que mi piel estaba especialmente deshidratada e irritada, para los días en que las manos las notaba muy resecas y las uñas se me descamabna, y hasta para cejas y pestañas de vez en cuando. Me ha faltado echármelo en el té.

No entro en descripciones porque tenéis una reseña completísima e interesante que creo que os conviene echar un vistazo.

Repetiré con él ya mismo. Se ha convertido en un básico para mí.

Batiste Dry Shampoo Floral:
200 ml, 3,75€

Suelo tener algún champú en seco en casa siempre porque si:
a.- llevas flequillo
b.- vas en moto (ergo, te pones casco)
c.- haces ejercicio
d.- todas las anteriores juntas

por lo menos, para que el flequillo se vea decente un día más, es un gran aliado.
No se trata de prolongar el lavado más allá de lo insalvable, sino de no lavar de más el cabello si es por una cuestión de una estética algo más "sobada".

También son útiles para días con prisas en los que tienes que salir corriendo y tienes el pelo regular nada más. Obviamente, el pelo no se ve como recién lavado, pero sí como de llevarlo casi limpio, no sé si me explico.


Muchas personas se quejan de que estos champús dejan el pelo blanco. A mí no me sucede ni con éste, ni con ninguno de los que he probado. El truco es dejar distancia entre spray y cabello, levantar el pelo para que el champu vaya a la raíz, que es lo que se engrasa, dejarlo un par de minutos, masajear bien, y peinar en todas direcciones. Generalmente, con hacerlo cabeza abajo, y volver al sitio, basta. Además, suelen dar un efecto volumen, que, aunque dura poco, hace ilusión y todo.

Me gusta ir probando diferentes variedades. Éste en concreto es el floral, y promete un cabello brillante y vivo. Ni una cosa, ni la otra, ni todo lo contrario. Es muy normalito. Elimina el aspecto sucio, da volumen por un momento, desodoriza el cabello, y fin.

El olor no me gusta mucho, es floral con un punto áspero. Es como si quisiera encubrir una laca muy antigua, y no me va. Sólo por eso no repetiré con él.

Sospechosos Habituales:
- Yves Rocher Crema Nutritiva Para Pies (50 ml, 8,20€ (generalmente, l 50% de descuento)): Es una crema para pies, ligera, con aceite de macadamia y extracto de lavanda que le da un olor caracteristico, relajante, y algo dulce que me encanta. Aporta cierta sensación de frescor, pero pasa pronto. Ya no la noto tan nutritiva como antes para mis pies (supongo que son cosas de ir cumpliendo años), así que la he gastado para manos, y creo que repetiré, pero dentro de un tiempo. Necesitamos replantearnos nuestra relación.

- Beauty Face Serum IST Contorno de Ojos (10 ml, 6,49€): He perdido ya la cuenta de los botecitos de este serum que he gastado y disfrutado. Me encanta. Hidrata, prepara la zona para asimilar mejor el tratamiento del contorno, detoxifica -alivia oeras y bolsas-, descongestiona, refuerza la piel, la hace más elástica, la hidrata, y la vuelve menos sensible a irritaciones. Para mí, es un imprescindible, sobre todo en verano y en invierno, que es cuando el contorno de ojos sufre más. Repetiré, obviamente.

¿Qué os han parecido estos productos?¿Habéis probado alguno?Tenéis ganas de hacerlo?¿Habéis tenido que tirar algún producto por no soportarlo?¿Qué recomendaciones de producto tenéis recientes, potingueras?

miércoles, 26 de julio de 2017

Strobing: Qué es, cómo se entiende hoy en día, y cómo la interpreto yo.

Fuente
¡Hola, potingueras!

Cuando hice el post sobre Bronzing, Contouring, y Draping, alguien me sugirió incluir el Strobing dentro de las técnicas de construcción del rostro, y le respondí que, para mí, no se correspondía con lo que ofrecen estas otras técnicas, y que por eso la había dejado fuera.

No es que no me guste el Strobing, que no es el caso, sino que, en mi opinión, una cosa es crear unos volúmenes que pueden o no existir, y otra es dar relieve a los que ya tenemos.

Sobre el Strobing, al menos sobre el que se entiende como tal hoy día, hay mucha polémica.

Por un lado, la escuela clásica identifica el Strobing como la técnica de iluminación que conocemos de toda la vida, y que consiste en aplicar iluminador en los puntos con más relieve del rostro que queremos resaltar; a saber: arco de cupido, puente de la nariz, arco de la ceja, sienes, y pómulos.
También puede aplicarse en otras zonas como la barbilla y la punta de la nariz, pero eso ya va en gustos. A mí, por ejemplo, no me gusta llevar la nariz como una bombilla, pero cada una es libre de brillar donde prefiera.
Y eso sería todo, en principio, pero hoy los tiempos adelantann que es una barbaridad, que decía Don Hilarión.


Fuente
En este punto, no voy a discutir con la escuela clásica, pero creo que el concepto es bastante más amplio, y lo desarrollaré en un rato.

También hay quien defiende que sólo se puede aplicar iluminador en facciones que ya tienen relieve, y que no es una técnica combinable con el Contouring, con lo cual discrepo totalmente.

Ciertamente, si una persona no tiene un pómulo pronunciado, va a lucir menos el iluminador que una que sí lo tenga, y pero le podemos falsear sus volúmenes naturales con el Contouring, y, en vez de aplicar un iluminador que se vea desde marte, usaremos uno más satinado, más natural, para crear una sensación de relieve conjugando las dos técnicas; ya que, de por sí, el Contouring admite una parte de iluminación complementaria que tiende a ser mate en sus orígenes, pero que, hoy por hoy, no tiene por qué serlo. Que quede más o menos contrastado y/o exagerado, ya depende de cómo lo apliques, y de si eliges un contorno muy oscuro, y un iluminador muy metálico, o de si optas por productos de acabado más natural.

Lo que hay que tener claro es que las dos técnicas son diferentes, y que, en principio, no se aplican a la vez, pero podría hacerse, siempre que sean comedidas para un resultado favorecedor.


Fuente
También podemos complementar el Bronzing y el Draping con el Strobing, siempre que sepamos lo que estamos haciendo, y donde hay que aplicar cada producto para obtener el resultado deseado. Si conoces la técnica, puedes hacer lo que quieras con un poco de maña.

Como os decía, hoy por hoy el Strobing ha tomado otra dimensión, y ya no se limita a aplicar puntos de luz en determinadas áreas, ni a que los tonos sean naturales. La tendencia es la de ampliar las zonas de aplicación, y jugar con diferentes intensidades y tonalidades para crear un espectáculo facial, un auténtico juego de luz en el rostro que, bien hecho, no deja aspecto "sudado". No se trata de aplicar un polvo iluminador por toda la cara, sino de saber dónde aplicar, y dónde parar.
El Strobing trata de crear luminosidad multidmensional.

Para este fin han salido también al mercado polvos para Strobing que, en muchos casos, son iluminadores sutilmente satinados, o incluso polvos compactos no mate, algo luminosos pero sin purpurinas, muy discretos. 
A  muchas les decepcionan como iluminadores, pero es que realmente lo son, y no lo son, tienen otra finalidad. Esos polvos están creados para ser usados como un polvo de sellado que aporte una iluminación extra y natural, en zonas como frente y mejillas, y servir de base para un toque de luz más potente en el alto del pómulo y sienes, por ejemplo.
Igual que aplicamos una prebase matificante en la zona T, ¿por qué no vamos a darle luz a la zona no-T?

Maravilloso trabajo de Angela Grigoryan @dirtymelodies
Es más, si somos más atrevidas aún, podemos jugar con el color, y sobre ese iluminador dorado o rosado claro, añadirle un toque verde, azul, lila, ...El maquillaje se hizo para jugar y experimentar, y hay auténticas maestras en este arte que nos dejan con la boca abierta cual túnel de metro con algunas propuestas que, obviamente, están preparadas para editoriales, pasarela, o redes sociales, pero no para calle.

No todo vale para todo el mundo, ni para cualquier momento, pero atendiendo a nuestros propios gustos, podemos conseguir un efecto glow muy bonito, y hasta natural, o casi, si acertamos con la aplicación, el producto, y el color.

Esta es mi reflexión sobre el Strobing en base a cómo he visto evolucionar técnicas y productos en los últimos dos años. No es ni la única visión del tema, ni tiene por qué ser la más acertada, pero es la mía, y como me pedísteis que la compartiera, ahí la tenéis.

He querido ser concisa, y espero que clara, en la explicación para que todo el mundo la entienda. Para aplicarla, sólo hay que utilizar el sentido común, y experimentar hasta dar con el uso que más se ajuste a nuestros gustos.
Podéis encontrar infinitas ideas en Instagram, sin ir más lejos. La imitación también es una forma de aprendizaje, siempre que no te quedes sólo ahí.

También os recomiendo visitar los blogs que os he dejado linkeados bajo cada imagen, y leer los post, porque son interesantes.

¿Qué os parece el Strobing?¿Conocéis esta técnica?¿La utilizáis?¿Compartimos puntos de vista, potingueras?
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